Actualidad, Salón de invitados

Entrevista a Adolfo Luján, fotoperiodista detenido en su domicilio.

Adolfo Luján

Imagen de la cobertura de una manifestación por Adolfo Luján.

Lo contábamos y lo denunciábamos el pasado mes de mayo. Dos fotoperiodistas, Adolfo Luján y Raúl Capín, eran detenidos en sus respectivos domicilios y encerrados durante 32 horas a causa de su actividad informativa. Ha sido uno de los atentados a la libertad de expresión más grandes que se han vivido en nuestro país en los últimos meses. En su día nos hicimos eco de la indignación que la noticia generó. Hoy el Mundo de Mañana tiene el honor de abrir las puertas de su Salón de Invitados a Adolfo Luján para charlar con él y que nos cuente su visión de los hechos. Sus palabras son toda una invitación a la movilización por la justicia y la libertad. Desde esta página queremos expresarle una vez más nuestro agradecimiento por su apertura, sinceridad y cercanía.

P. ¿Cómo has vivido todo el proceso de tu detención, el encierro…? ¿Esperabas que te fuera a pasar?

Ya intuíamos que los informadores ‘libres’ estábamos en el punto de mira de algunas instituciones que les es molesta nuestra labor y que parece quieren que haya los mínimos testigos posibles en la calle, pero lo que no nos esperábamos es la forma de actuar, la manera en que nos detuvieron, los cargos que se inventaron para hacer creíble esta detención; esperándonos con policía secreta encapuchada en la puerta de casa, y teniéndonos 32 horas privados de libertad por unos supuestos delitos en los que lo normal es enviar una notificación para presentarse en el juzgado un día concreto. De la forma de localizarnos y de detenernos se puede deducir que nos han estado investigando durante algún tiempo, ya que conocían nuestras viviendas, nuestras costumbres y horarios.

P. ¿En qué situación te deja esta detención? ¿Cuáles son los siguientes pasos judiciales? ¿Crees que vas a poder seguir haciendo tu trabajo con libertad?

Actualmente estamos a la espera de que el juzgado nos llame, por el momento lo único que hemos podido hacer es conseguir los autos para ver realmente de que delitos se nos acusa, parece que lo importante era la detención y meter el ‘miedo en el cuerpo’ a todos los informadores que no pueden controlar, ahora ya no hay prisa y el proceso será lento según nos avisan los abogados. Nosotros seguimos realizando nuestro trabajo de informar igual que siempre, incluso más reforzados tras las detenciones. No he notado un especial cambio de actitud de los agentes, las identificaciones a prensa continúan y las trabas a realizar tu labor de informar son la constante al igual que en estos últimos meses.

P. ¿Hay posibilidades de que se confirme vuestra condena? ¿Qué pasaría entonces?

Nos dicen los abogados después de haber visto el auto donde se relatan las acusaciones contra nosotros, que lo más probable es que se archive y que no llegue ni a juicio. Evidentemente no se aporta ninguna prueba de los supuestos delitos de los que se nos acusa, ya que no existen, y solo se basan en las declaraciones de algún agente de la policía que se infiltra en las manifestaciones.

P. Tras la acusación que hacen contra ti de lanzar calumnias, ¿en qué lugar queda la libertad de expresión en nuestro país?

Una de las acusaciones que me imputan es la de calumnias por hacer publicas unas fotografías de “supuesta policía” de paisano intentando detener un joven durante el 25A, estas fotografías están acompañadas por un texto en las que relato las circunstancias en que se produjeron, en las que indico los acciones que hacen estos “supuestos policías”, y digo lo de supuestos ya que no se identificaron como tal en ningún momento. El derecho de libertad de expresión ha sufrido un retroceso muy importante desde hace unos años en adelante, donde las autoridades parecen intentar controlar la información que le llega al ciudadano, por eso intentan callar las bocas que son testigos de los desmanes que se están produciendo por parte de las autoridades hacia los ciudadanos.

P. Los propios policías se autoinculpan con la denuncia que os hacen…

No creo que se autoinculpen, lo que queda ya de manifiesto y que es innegable es que están infiltrados cuando se producen los incidentes entre la gente que participa en esos incidentes, tal y como se demostró el 25S con aquel mítico “¡¡¡Que soy compañero, coño!!!” y como también se pudo comprobar el 23F y el 25A.

P. Tras la detención, ¿habéis notado el apoyo de la calle?

Sí, y es de agradecer ya que nos anima a seguir en la calle informando. Hemos recibido un gran apoyo de la gente que se manifiesta, que participa en desahucios. Hay cada vez más consciencia que el informador no es el enemigo y que es más imprescindible que nunca, ya que da fe de los desmanes que sufren por parte de las autoridades durante las reivindicaciones.

P. ¿Estáis notando respuesta ciudadana? ¿Qué haría falta para movilizar a la gente ante este y otros asuntos?

La gente esta cada vez mas concienciada con los problemas sociales, con la represión, con la perdida de derechos y la destrucción del llamado “estado del bienestar”, pero esta concienciación no termina de convertirse en un verdadero enfado y sacar a la gran mayoría a la calle a expresar su rechazo a estas políticas que están llevando a gran parte de los ciudadanos a la miseria. La verdad que es casi sorprendente que con todas las políticas de recortes y los casos de corrupción destapados recientemente la gente no salga a la calle, no se la receta para movilizar a la mayoría social pero tal vez habría que exigir a los sindicatos, partidos en la oposición y demás agentes sociales, una mayor intensidad contra estas políticas neoliberales, ya que a veces da la sensación algunos de estos grupos conviven o se benefician de estas políticas cuando deberían estar en contra.

P. ¿Os habéis sentido amenazados después de las detenciones?

La verdad es que no mucho más que antes de nuestra detención, las trabas de las autoridades a la labor de informar ya viene siendo una práctica habitual en cualquier acontecimiento donde se critique las políticas neoliberales del gobierno o se intenten defender los derechos sociales como el derecho a la vivienda, a la sanidad o a la educación.

P. ¿Cómo vives que te señalen desde determinados medios de comunicación?

Tampoco me siento personalmente señalado, ni le doy mucha importancia, lo que si me molesta es la campaña de ataque y desprestigio de ciertos periódicos que en convivencia con la policía y la Delegación de Gobierno se han prestado ha publicar informaciones facilitadas por estos segundos sin corroborarlas y dándoles una presunción de veracidad que se esta comprobando que no tienen. Tampoco es una sorpresa que hayan sido estos periódicos y no otros los que hicieran de portavoces a la campaña de desprestigio hacia los informadores que no comulgan con las actuales políticas neoliberales, ya que estos periódicos ya sabemos que muchas veces actúan como altavoces del gobierno de turno.

P. ¿Qué crees que hubiera pasado si una detención como la vuestra se hubiera dado en alguno de los países criticados por el sistema, tales como Venezuela, Ecuador o Cuba? ¿Hubiera tenido más repercusión?

La verdad es que sí, lamentablemente creo que si esto llega a pasar en alguno de estos países probablemente los principales medios de comunicación lo hubieran destacado dentro de sus noticias y les hubieran otorgado el beneficio de la duda a los informadores detenidos y no como han hecho aquí. Algunas agencias distribuyeron la noticia en la que directamente se nos negaba la presunción de inocencia.

P. ¿Está habiendo represión contra los medios de información alternativa?

Sí, sin duda, y se esta intensificando en los últimos tiempos. Basta con ver los últimos casos. Aparte del nuestro de detención y abusos hacia la prensa alternativa, tenemos los casos de las detenciones de Gorka Ramos, Juan Castromil, Ana García, Bertran Cazorla o Blasco de Avellaneda, y otra practica que últimamente parece que se esta poniendo de moda entre las fuerzas de seguridad del estado que es el borrar las fotos de las cámaras como le ocurrió recientemente a Olmo Calvo. Otra forma muy habitual también es la represión de baja intensidad, que consiste en acusar al informador de desobediencia o alguna falta leve con lo que le llega una multa de la Delegación de Gobierno. Para hacerse una idea de la represión basta con ver las cifras del año pasado con 53 periodistas heridos por agresiones policiales.

P. ¿Qué podemos hacer el resto de compañeros periodistas frente a esto?

Denunciar el acoso, las trabas que se ponen por parte de las autoridades al derecho a informar. No permanecer indiferentes ante estas agresiones ya que aunque parezca una frase hecha “hoy soy yo, pero mañana puede ser cualquiera”.

P. ¿Cómo hacer para que hechos de censura como vuestra detención no queden impunes?

Los informadores que habitualmente cubrimos las movilizaciones en la calle ya hemos tomado algunas medidas como la creación de una plataforma por la libertad de información, desde la que pretendemos denunciar el acoso y los intentos de censura que están sufriendo los informadores. Desde esta plataforma pretendemos visibilizar y dar a conocer los casos en los que se vulnera el derecho a informar y ser informados.

P. En este momento histórico que estamos viviendo ¿para qué sirve el periodismo?

El periodismo no debe perder su esencia, que a mi entender es hacer llegar una información veraz al ciudadano, no como sucede actualmente en la mayoría de grandes medios que se han convertido en portavoces de intereses económicos y/o políticos, o en simples maquinas de copia/pega de noticias sin corroborarlas. A mi juicio se debe volver a un periodismo mas de servicio a la ciudadanía, con información veraz, un periodismo social que sea capaz de ver reflejado en los medios los temas que realmente le  importan y preocupan al ciudadano.

P. ¿Qué opinas del chaleco para periodistas?

Aclarar primero que lo del famoso chaleco blanco es un acuerdo al que han llegado la FAPE y ANIGP-TV con la Delegación de Gobierno de Madrid. No es que si no pertenezcas a alguna de estas asociaciones no lo puedas tener, ellas son las que ‘gestionan’ a quien le dan o no el chaleco, pero claro si perteneces a una de ellas es mucho ‘más fácil’ de conseguir y si no perteneces a ellas es bastante difícil de conseguir. Personalmente me parece un intento de la Delegación de Gobierno de controlar la información en la calle cuando hay manifestaciones/concentraciones, un intento de destacar al informador ‘amigable’, al que la policía va a poder reconocer rápidamente y poder colocar en un determinado sitio (normalmente alejado de donde ocurren las cosas noticiables), sabiendo así en qué zona pueden llevar a cabo determinadas acciones y en las que no. El chaleco también me parece que es una excusa para eliminarse ese periodismo que le es incómodo a las instituciones, el periodismo que se mezcla con los manifestantes, que trabajan desde el interior de una manifestación y no al otro lado del cordón policial como lo hacen los grandes medios y que parece que es este punto de vista el que quieren que sea el único que se muestre. Yo no soy partidario de llevar el chaleco y ni lo he solicitado, ni lo voy hacer bajo el acuerdo de FAPE/ANIGP-TV con la Delegación de Gobierno, unas asociaciones privadas no pueden ‘decidir’ quién es informador o quién no.

P. ¿Es necesario el periodismo ciudadano? ¿para qué sirve a la sociedad?

El periodismo ciudadano es una pieza fundamental para la información, y más ahora en el que la mayoría de medios convencionales están condicionados por otros intereses. El ciudadano debe estar informado a la vez que informar de los hechos que crea relevantes. Como se ha puesto de manifiesto con las últimas movilizaciones sociales en nuestro país, del periodismo ciudadano nos han llegado imágenes, vídeos e informaciones que han sido de gran relevancia para ofrecer un fiel reflejo de lo que sucede en el día a día en la calle. Dentro de este periodismo ciudadano me gustaría destacar la labor de los informadores que utilizan el “streaming”, esta novedosa forma de informar permite a cualquier ciudadano que tenga un móvil retrasmitir en director los acontecimientos. Esta inmediatez de la información sin censuras de ningún tipo permite al ciudadano estar informado de primera mano y rápidamente, incluso interactuar con el informador, algo que los medios de comunicación convencionales no pueden ofrecer.

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