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Con la mirada de los Derechos Humanos puesta en Honduras. Un análisis electoral.

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Juan Orlando Hernández (PN) y Xiomara Castro (Libre)

Han pasado ya dos días desde que el pueblo fue a votar y aún no hay datos concluyentes. En medio de la tremenda expectación, la última cadena nacional (conexión oficial del gobierno en todos los medios de comunicación a la vez, algo así como el mensaje del rey por acá) celebraba el cumpleaños de la hija del presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE). Con un total del 67% de los votos escrutados, las sospechas de fraude electoral y las incidencias demostradas han llevado a dos de los partidos en contienda a no reconocer los resultados ofrecidos hasta ahora. Es Honduras, “donde el tren chocó con el barco y el avión chocó con el carro”. Quien la probó, lo sabe.

Estos comicios son históricos en el país centroamericano, de ahí la intensidad con la que se están viviendo todos los pasos que desde el pasado domingo se vienen dando. Son las primeras elecciones tras aquellas tan manipuladas que pusieron en el poder a Porfirio “Pepe” Lobo después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya. Es la primera vez en la historia del país en la que pequeños nuevos partidos ponen en jaque el bipartidismo oficial que durante décadas han mantenido el Partido Nacional y el Partido Liberal. De ellos destacan el Partido Anti Corrupción “PAC”, nacido hace escasos meses y coordinado por el periodista deportivo Salvador Nasralla, y muy especialmente el Partido Libertad y Refundación “Libre”, surgido de las bases del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) que apareció en 2009 como reacción al golpe de Estado y encabezado por Xiomara Castro, esposa del depuesto Zelaya.

Cuando escribo estas líneas, Libre es la segunda fuerza del país tras el Partido Nacional, encabezado por el delfín de Pepe Lobo, Juan Orlando Hernández. Las pruebas de fraude electoral en algunos centros de voto y la tardanza en presentar los resultados oficiales (aún no hay presidente electo de manera oficial en Honduras), han llevado a Libre y a otros partidos a no reconocer los resultados de las elecciones, lo que deja al país en el clima de inseguridad política. Muchos medios locales ya están comenzando a calificar la situación de “crisis política” que puede que sea “superior a la del golpe de Estado”. A pesar de que hubo un llamado por parte de la coordinación del FNRP a tomar las calles, lo cierto es que hasta la fecha no han pasado de cientos los ciudadanos indignados que han salido a tomar la vía pública. No es así, sin embargo, en las redes sociales, donde las sospechas de fraude son generalizadas.

El escenario que deja el resultado electoral es, a todas luces, preocupante. Los dos candidatos de los dos partidos más votados se consideran presidentes legítimos y no parece que vayan a dar marcha atrás. Esto podría generar una crisis institucional seria y un caos que, en cualquier caso, acabarían pagando los ciudadanos. Otro de los problemas es la propuesta estrella que ha aupado a Juan Orlando Hernández a la victoria: la creación de una Policía Militar que acabe con la violencia en Honduras. En el país más violento del planeta eso significa carta blanca para militarizar por completo el país y saltarse a la torera los Derechos Humanos más básicos. El candidato del partido que años atrás impusiese la inservible “Ley de Mano Dura” y que sigue bajo sospecha por incendios en los distintos presidios del país en los que mueren calcinados cientos de miembros de las maras, se autoimpuso como lema electoral “hacer lo que tuviera que hacer” para acabar con la violencia. No son pocos los afiliados del Partido Libre que temen que bajo ese “lo que tenga que hacer” se aproveche para eliminar a disidentes políticos. Las sospechas están más que fundadas a la luz de los muertos que su base social puede poner sobre la mesa tras cuatro años de guerra silenciosa contra el FNRP disfrazada por lo general bajo la excusa del crimen común. Una práctica habitual que se ha aprovechado de la reivindicación de la lucha no violenta del frente para hacer contra este las mayores tropelías.

A pesar de todo esto, pase lo que pase al final del escrutinio total, lo que parece indudable es que finalmente el bipartidismo ha quedado roto y que el Partido Nacional tendrá que vérselas en las instituciones con su enemigo frontal, el Partido Libre, para gobernar durante los próximos cuatro años. Que la cuarta fuerza vaya a ser un partido que lleva por nombre y lema la lucha contra la corrupción habla mucho y  muy claro de las reivindicaciones de los ciudadanos hondureños. Habrá que dejar el ojo de los Derechos Humanos puesto sobre Honduras y estar muy pendiente de lo que pueda ir pasando.

¿Por qué es tan importante todo esto para nosotros?

Merece la pena que nos planteemos que implicaciones puede tener todo lo que está pasando en Honduras con nuestras luchas a este lado del charco. La lucha del FNRP probablemente haya sido la primera revolución latinoamericana que desde un primer momento y hasta ahora optó por la no violencia, dejando muchas vidas por el camino. Su tenacidad y la seguridad de la justicia de sus objetivos les llevó, no sólo a continuar tomando la calle durante cuatro años, sino a arrebatarle el puesto en el gobierno al segundo partido del país (quién sabe si eliminando los fraudes serían los primeros, tal y como reclaman). Traspasando esto a nuestras luchas nacidas a raíz del 15-M, debería iluminarnos para hacernos conscientes del gran poder que tiene el pueblo organizado y de las implicaciones personales que conlleva la lucha no violenta. Aunque en un artículo posterior analizaré todas estas implicaciones a la luz de la situación del movimiento social ahora en nuestro país, no quería dejar de apuntarlo en esta reflexiones y análisis sobre lo que está pasando ahora mismo en Honduras. No vaya a ser que, de pronto, nos olvidemos de que la lucha es global y caigamos en la tentación de olvidarnos de nuestros hermanas y hermanos hondureños en un momento tan crucial de su historia en el que nos reclaman.

Salón de Invitados: Hoy, Gustavo Cardoza, periodista hondureño por los Derechos Humanos.

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Gustavo Cardoza, de pie al micrófono en el estudio principal de Radio Progreso.

Hoy es uno de esos días especiales para el Mundo de Mañana. El invitado que esta mañana llega a nuestras páginas es de los que aumenta indeciblemente el tono periodístico de lo que aquí se cuenta. Se trata de Gustavo Cardoza, periodista hondureño por los Derechos Humanos y compañero de Radio Progreso, el medio resistente que me permitió trabajar a su lado durante mi estancia al otro lado del charco. Viene de la mano de Karla Rivas, redactora jefe del mismo medio, gran periodista y buena amiga a la que en el futuro podremos leer también por aquí. No se va a escapar, no.

La vocación periodística de Cardoza por los Derechos Humanos y la paz es indiscutible. Ha destacado por sus reportes durante el golpe de Estado que sufrió el país centroamericano en 2009 de la mano de Roberto Micheletti siendo una de las voces que más ayudaron a que internacionalmente se conociera lo que estaba pasando a lo largo del estado de sitio. En este enlace de podcast, que pone los pelos de punta, se puede escuchar en directo su detención a manos de la policía hondureña el 14 de agosto de 2009 mientras se encontraba cubriendo las represiones militares a una manifestación de la resistencia. Sin embargo, en esta ocasión, viene a hablarnos de lo que sin duda ha sido la noticia más importante de los últimos tiempos en Honduras: la tregua de maras. Tenemos el privilegio de contar con la voz de alguien que estuvo presente en el presidio de San Pedro Sula esa mañana y que, en palabras de Karla Rivas, “vio, tocó, olió y vivió todo el proceso del día de la tregua. Él cuenta de una manera muy humana este evento importantísimo para quienes aspiramos y trabajamos en procesos para contruir la paz.”

Sin más dilación, damos paso las palabras de Gustavo Cardoza. Orgullo, como digo, para el Mundo de Mañana.

Paz y perdón, gritos de una sociedad herida

Un día soleado en la norteña ciudad de San Pedro Sula. El reloj marcaba las 9:00 de la mañana. A partir de allí incrementaba la expectativa de oír en voz de los líderes de las dos organizaciones que en la última década han mantenido a la población atemorizada, la tregua que se había anunciado.

Un nutrido grupo de periodistas, comunicadores, camarógrafos y reporteros se dieron cita en la entrada del centro penal Sampedrano. Hoy era escenario de una declaración pública, de un pacto. Ese mismo escenario fue testigo, en el 2004, un 17 de mayo; de otra situación protagonizada por los pandilleros. En esa ocasión los pandilleros pidieron que se les escuchara con gritos de desesperación. 107 privados de libertad fueron víctimas mortales de un incendio.

La zona muerta fue el pasillo que nos condujo hacia el recinto de la MS-13. Los custodios abrieron el portón de entrada al lugar donde permanecen los integrantes de ésta organización.  La primera imagen fue un grupo de jóvenes trabajando la carpintería, bajo una galera, los ruidos de las máquinas y el olor a pintura. En el patio camas, mesas y sillas, secándose a pleno sol.

No transcurrieron muchos minutos cuando aparecieron, bajo la sombra de un árbol, los líderes de la MS-13 que se apostaron para dar las primeras palabras. Los medios de comunicación ansiosos, se ubican las cámaras, los micrófonos. Un integrante de la MS, cruza sus brazos frente a todos los periodistas:

Gracias por transmitirle a la sociedad lo que nosotros queremos demostrarles… Ante Dios pedirle perdón por todo, pedirle también perdón a la sociedad si en algún momento hicimos daño, pedirles perdón a nuestras autoridades…” los líderes de la MS fueron claros en su discurso y los periodistas seguíamos anotando y grabando.

Nosotros lo que queremos es trabajar…nosotros lo que queremos es paz con Dios, paz con la sociedad y con nuestras autoridades”.

En Honduras cerca de dos millones de personas en edad productiva, están sin empleo. En ese sentido los integrantes de la MS-13 se hacen eco de una demanda fundamental de la población hondureña. Esa es otra de las promesas incumplidas de Porfirio Lobo Sosa.

Poco tiempo después, cuando el reloj marcaba las 10 de la mañana pasadas; nos trasladamos a la zona de la pandilla contraria; “la 18”. Al entrar, una pared pintada de azul y en unas letras grandísimas se leía: “Eighteen”. Una enorme serpiente plasmada en los muros en azul que resguardan a los integrantes de ésta organización.

Monseñor Rómulo Emiliani, Obispo auxiliar de la Diócesis de San Pedro Sula, y Adam Blackwell, secretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA), han sido las dos figuras presentes e intermediarios en éste primer paso.

“…éste es un día histórico también, porque implica un acercamiento de las pandillas, con la sociedad hondureña y con el Estado hondureño…”, dijo Monseñor Emiliani, en quién los miembros de ambas organizaciones depositan mucha confianza.

La pandilla 18, a través de sus líderes, también pronunciaron un discurso muy coincidente con la otra organización: “Venimos aquí en son de paz, queremos pedirle un perdón a toda la sociedad y la verdad de las cosas que queremos un cese al fuego…”

Se insiste por parte de ambas agrupaciones, en que se les escuche, que haya un diálogo serio y responsable: “Ha habido gobiernos anteriores que no nos han querido escuchar y aquí estamos, somos parte de la sociedad también y queremos que nos escuchen. Y necesitamos fuentes de empleo para nuestros hijos el día de mañana”.

Para Carlos Pineda, sociólogo y catedrático universitario, el papel del Estado en la resolución de conflictos en la sociedad es ineficiente.

El Estado no tiene capacidad para poder lograr este tipo de acuerdos con grupos delictivos o pandilleriles

Ante el clamor de la población por encontrar un respiro al clima de inseguridad, no deben existir aires de triunfalismo; más bien, entender éste compromiso de ambas organizaciones como un primer paso, pero hay que recibirlo con mucha precaución, sostiene Pineda.

Hay que valorar el esfuerzo que se está haciendo…hay que darle el beneficio de la duda a los dos grupos pandilleros… por otro lado hay que ver que las pandillas tienen una forma de operar muy estricta, ellos tienen códigos de comunicación, códigos de comportamientos, de respeto a las reglas internas y esperemos que ese sea un factor beneficioso

Por su parte Casa Alianza Honduras, con sede en Tegucigalpa, sostiene que el Estado debe tener mayor involucramiento en crear las condiciones para la juventud. José Guadalupe Ruela, director de ésta institución afirma que deben abrirse oportunidades reales para la inserción de la juventud.

Mientras el Estado no abra oportunidades reales de integración y de participación a las jóvenes y los jóvenes; en economía, en la política, en la cultura, en la educación  y en la salud pocos serán los resultados que se podrán alcanzar”.

Mientras los expertos y entendidos en temas sociales, los gobernantes, medios de comunicación crean opiniones y generan debate, los pandilleros siguen esperando ser escuchados.

Estar dentro de los muros del centro penal de San Pedro Sula, no es cosa fácil. Un informe del Comisionado Nacional de Derechos Humanos titulado “Panorama nacional de los centros penales a 2010”, explica que para alimentar a un privado de libertad, se tienen presupuestados once lempiras al día, es decir 0.58 centavos de dólar diarios por persona. Las condiciones higiénicas, la atención médica es casi ausente.

Actualmente la población en los 24 centros penitenciarios suma alrededor de unos 12,000  internos y su capacidad es de 9,000. Tiene una sobrepoblación de 3,000 aproximadamente, según el titular de la secretaria del Interior y Población, Áfrico Madrid.

Entre bullas, miradas entrecruzadas y haciendo las últimas anotaciones y entrevistas, todos los medios salieron hacia sus respectivas oficinas. El sol casi estaba en su zénit. El calor sofocante, las salidas de los recintos de ambas organizaciones. Ahora había que contarlo a la población, sería ese día y los siguientes el tema de conversación, en glorietas, en el trabajo, en el puesto de baleadas, en el barrio, en las colonias.

Ahora, quienes están afuera de los muros, son los que tienen la responsabilidad de generar debate, de dialogar, de escuchar a todos los sectores involucrados: gobierno, ciudadanía, empresa privada, movimientos sociales, políticos, medios de comunicación, iglesias, ongs, etc.

Si los miembros de la MS-13 y la Pandilla 18 han tenido la iniciativa de dar un primer paso. ¿No deberían pedir perdón otros sectores que también han hecho daños a la población hondureña?, ¿Porqué esos otros sectores, que también han abierto heridas a Honduras, no dan el primer paso para un diálogo real?; ¿acaso no son los políticos que nos han gobernado por décadas los responsables de encerrarnos entre los muros de corrupción e impunidad?

Yo alucino que un hijo mío llegue a ser doctor, diputado, o quien quita que sea un camarógrafo…”, “…Que nuestras manos hagan obras buenas, positivas” “ésta onda como les digo, es una semilla que se está sembrando y se espera que sea un árbol de buen fruto…” esas palabras de un pandillero, resuenan más que la bulla de quienes han gobernado a Honduras por décadas.

Hay heridas abiertas, que están palpitando y reclamando por justicia que restaure a las víctimas. Hay mucho camino por recorrer, hay una necesidad de reencuentro en la sociedad para escribir una nueva historia.

-Gustavo Cardoza-

Esperanza para Honduras: Tregua entre las dos maras más importantes del país.

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El obispo Emiliani con un grupo de jóvenes mareros.

“El martes a la mañana las pandillas van a hacer una declaración pública de una tregua entre ellas. Van a pedir perdón a la sociedad y pedirán diálogo al gobierno, buscan un diálogo con la policía para cambiar su modo de vida. Es el comienzo de una posible tregua”. Así de contundentemente se expresaba el pasado viernes el obispo de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani. Después de más de dos décadas de una violencia absurda y extrema que ha asolado Honduras convirtiéndolo en el país más violento del planeta, la MS-13 (mara salvatrucha) y la Mara 18 anunciarán hoy martes una tregua similar a la que se dio en marzo del año pasado en El Salvador. La noticia es histórica para un país en el que cada año mueren miles de jóvenes bajo el sinsentido del asesinato convertido en forma de vida y camino de evasión. También lo es teniendo en cuenta que la propia existencia de las maras ha sido la excusa de los distintos gobiernos para desatar una violencia policial abusiva contra la población así como la militarización de determinados sectores como la Rivera Hernández, en San Pedro Sula.

Llama la atención las reivindicaciones que hacen los mareros al gobierno para que se dé esta tregua. Señalaba el mismo Emiliani que “vamos a empezar con la tregua entre las pandillas, pero para que dejen de cobrar impuesto de guerra hay que ofrecerles algo a cambio, es lo que le digo al gobierno, que tiene que dialogar, y para empezar, pongo encima de la mesa la situación de las cárceles, convertirlas en auténticos centros de rehabilitación”. Para Adam Blackwell, Embajador para asuntos de seguridad de la OEA, “no hay secretos, las condiciones en los centros penitenciarios de Honduras han sido infrahumanas y el sistema podría recuperar una oportunidad con esto para mejorar sus condiciones, que eso permitiese también rebajar la violencia en el país. Es fundamental en cualquier proceso de tregua que el sistema penitenciario se sanee, que mejore la situación de hacinamiento. Se trata a los privados de libertad como animales y eso nos lleva a que no haya rehabilitación ni reinserción de nadie”. En palabras de uno de los líderes de la mara 18, privado de libertad en el presidio de Tegucigalpa, “no podemos estudiar, por ejemplo, no nos permiten hacer deporte, no nos permiten acceder a las medicinas que necesitamos. A cambio podemos ofrecer la cooperación de nuestro barrio fuera, en la calle, que sea necesaria para un pacto, si se cumple, porque estamos de acuerdo en que hay demasiados muertos, demasiada violencia”.

No podemos olvidar que, por encima de todo, los que calificamos como mareros no son más que jóvenes, son chavales perdidos y tatuados, hijos de la miseria y de la violencia, social, estructural, física, que ellos mismos vivieron.

Como digo, llama la atención. Los mareros, estos jóvenes, conscientes de la situación de violencia que generan, cuando tienen la oportunidad de exigir al gobierno, piden que les dejen rehabilitarse, que se cumplan unos mínimos Derechos Humanos en las cárceles. Ningún privilegio, ningún indulto, sólo Derechos Humanos. No podemos olvidar el contexto en el que se da esta noticia. Hace apenas un año del terrible a la par que sospechoso y aún no resuelto incendio en el penal de Comayagua. Cientos de presos murieron calcinados antes la pasividad de los carceleros. La mayoría eran pertenecientes a maras. Este suceso es recurrente en la historia del país y acostumbra a coincidir, como ya apuntábamos en nuestro análisis, cuando gobierna el Partido Nacional. Ya pasó hace una década en el mismo presidio de San Pedro Sula desde donde hoy se anunciará la tregua. También hay que tener presente, para analizar este hecho histórico, que cada vez queda menos para las elecciones presidenciales en el país, las primeras a las que se presentará el partido surgido del Frente Nacional de Resistencia Popular como competencia al bipartidismo establecido. Los candidatos son conscientes de que la mayor preocupación de los ciudadanos es la violencia, pero muy por encima de ello, para lo que a sus intereses respecta, está el hecho de que también es la mayor preocupación para inversores extranjeros y turismo. Desde hace algunos meses, de hecho, los medios afines al gobierno intentan disimular, cuando no rebajar, los contundentes datos de violencia en el país.

Queda ahora por ver si esta tregua se traducirá en una disminución real de los asesinatos en el país. No se puede olvidar tampoco que las maras han servido de excusa histórica de los gobiernos para cualquier acto de violencia sospechoso. De hecho, está más que probado que tras el golpe de Estado de 2009 cayeron asesinados varios líderes de la Resistencia y sus familiares en una evidente guerra silenciosa achacándose estas muertes al “crimen común”. Que las maras generan un alto porcentaje de la violencia en el país es innegable, pero que en el caso de Honduras hay mucho más que rascar de fondo, también. A pesar del olvido internacional, es fundamental para entender la realidad el hecho de que el país centroamericano sigue bajo el gobierno golpista de Porfirio “Pepe” Lobo, heredero directo de Roberto Micheletti. Entre las dudas que ahora se abren, quizá la más grande sea: cuando las maras dejen de matar, ¿a quién achacará los muertos Pepe Lobo?

Sea como sea, y con todo, cuando hoy en el presidio de San Pedro Sula escenifiquen su tregua dos jóvenes tatuados y perdidos y pidan perdón públicamente por tanta muerte y tanto odio, algunos, mirando con esperanza a nuestra querida Honduras, nos emocionaremos.

Infierno en el penal de Comayagua: 10 claves, 10 actos imperdonables y 2 conclusiones.

Una de las familiares de las víctimas comunicando la noticia.

Cuando por fin empiezo a abordar este artículo, tras un largo día cargado de datos, desazones, rabia, horror, imágenes, opiniones y análisis, van contabilizados 358 muertos a causa del escandaloso incendio de la Granja Penal de Comayagua en Honduras. 358 muertos. La cifra, sin duda, subirá según pasen las horas y lleguen más noticias desde los hospitales a donde han llevado a los heridos graves. No tengo problema en afirmar que, al escribir estas primeras líneas, tengo un nudo en la garganta. Con Polache cantando de fondo ‘Consulta celestial‘, me aferro a mis notas, las que llevo recopilando a lo largo del día, para ofrecer lo más objetivamente posible algunas claves que ayuden a entender la sinrazón que se ha vivido hoy en el centro de la República de Honduras. Me baso, aparte de en la información personal que acumulo de años, en la que ha proporcionado el Diario Tiempo y, fundamentalmente,  en la cobertura especial que Radio Progreso ha hecho a través de todos sus canales. El análisis lo haré a través de 10 claves para entender lo que ha pasado, 10 actos imperdonables y 2 conclusiones.

10 claves para entender lo que ha pasado:

  1. Vamos con estas claves a hacer un recorrido de más a menos en profundidad de análisis, empezando por las más evidentes. Así, lo primero que cabe resaltar es que la Granja Penal de Comayagua tenía una sobrepoblación de en torno a un 400%. En un edificio para 250 privados de libertad vivían hacinados aproximadamente 850. Va a ser muy difícil hacer los cálculos de fallecidos, supervivientes y fugados porque muy probablemente los responsables del presidio no supieran el número exacto de internos que había en el momento del incendio.
  2. La tasa de asesinatos de Honduras es, desde el pasado año 2011, la más alta del mundo, con 86 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando la media está en casi 7. Aunque las explicaciones de este repunte de una violencia sin sentido son varias y muchas apuntan a las consecuencias del golpe de Estado de 2009 y al nuevo poder concedido a militares y policías desde entonces, lo cierto es que la delincuencia crece a un ritmo que el sistema penal hondureño no acompaña no pudiendo ofrecerles los mínimos derechos humanos durante su reclusión.
  3. Según el ‘Sondeo de Opinión Pública‘ del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación-sj, un 67,5 % de la población hondureña cree a ciencia cierta que la policía está involucrada en los casos de delincuencia. La realidad es que un 75 % de la policía del país está implicada en casos de corrupción. Este dato será importante para analizar luego la reacción de los agentes en los primeros momentos del incendio.
  4. Acercándonos ya al suceso de hoy vemos como en las primera horas se han presentado versiones oficiales muy distintas y cambiantes. A la primera del motín se ha seguido la que hablaba de un cortocircuito, negada por un directivo de la ENEE (Empresa Nacional de Energía Eléctrica), para dar paso a la nunca confirmada de un supuesto privado de libertad quemando un colchón. Esta última tesis la lanzó Paola Castro, gobernadora del departamento de Comayagua, asegurando que “recibió una llamada de un preso informándole de que fue otro quién inició expresamente el incendio”. A mí, en una situación así, es lo primero que se me ocurriría, llamar a la gobernadora.
  5. Es importante resaltar, como señala Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras (COFADEH), que ya es casualidad que siempre que hay incendios en los presidios hondureños (tres en los últimos diez años) estos suceden durante la noche.
  6. Uno de los incendios en un centro penitenciario hondureño que más víctimas mortales dejó hasta el del día de hoy fue el del presidio de San Pedro Sula de 2004. Aunque todo se resolvió con el argumento de un fallo en los sistemas de la cárcel (y así lo han seguido replicando hoy los medios españoles), lo cierto es que hay demasiados flecos que no quedaron resueltos. Por aquel entonces era presidente del Congreso el mismo que hoy, golpe de Estado mediante, es presidente de facto de la República, Porfirio “Pepe” Lobo. Fue el encargado de aprobar, durante el gobierno de su compañero del Partido Nacional Ricardo Maduro, la que fuera conocida como Ley de Mano Dura. En esencia era una ley para aniquilar a las maras de todo el país y los metodos utilizados sobrepasaron de largo cualquier margen de derechos humanos. Fueron los tiempos de la ejecución sin juicio en la calle a manos de la policía por llevar un tatuaje. En la Honduras de 2004 la violencia había sufrido un repunte más que notable y era lo que más preocupaba, con diferencia, a los ciudadanos, que en pocos meses se enfrentarían a su cita con las urnas. Es en ese contexto en el que una noche, de repente, se incendia la bartolina de las maras en el presidio de San Pedro Sula dejando un reguero de 107 víctimas al no conseguir los agentes al cargo abrir las puertas. Los índices de violencia, en los meses siguientes a la masacre, bajaron un poco, suficiente como para comunicarlo.
  7. Según señala el abogado hondureño Joaquín Mejía “La Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso López Álvarez vs. Honduras dictó medidas de reparación erga omnes destinadas a mejorar las condiciones de los establecimientos penitenciarios del país. Sin embargo, lo que acaba de ocurrir en la granja penal de Comayagua demuestra el incumplimiento permanente de las obligaciones internacionales por parte del Estado de Honduras”. Como se ve, no les ha pillado de nuevas lo de que sus cárceles están mal.
  8. Según el mismo informe del ERIC-sj al que hacíamos referencia en el punto 3, el principal problema y la principal preocupación de los hondureños y hondureñas es, con un 39,6 %, la inseguridad y la delincuencia, por encima justo del desempleo y la pobreza.
  9. En breve volverá a haber elecciones generales en Honduras, las primeras tras el periodo del golpe de Estado de Roberto Micheletti que acabó aupando a Pepe Lobo al poder.
  10. Por último, no se puede dejar de lado como clave para analizar el suceso de la Granja Penal de Comayagua, que el país sigue viviendo bajo los efectos de un todavía reciente golpe de Estado. Aunque el silencio y el desinterés de la comunidad internacional suenan a acuerdo tácito con las oligarquías golpistas del país caribeño, lo cierto es que es en las próximas elecciones donde se juegan la consolidación de “los sucesos de junio de 2009”. Con ello se daría un golpe en la línea de flotación a la Resistencia pacífica que sigue luchando por la justicia y la reparación en Honduras así como a las víctimas de todo el conflicto.

10 actos imperdonables:

  1. Repasamos ahora, tras el análisis de las claves, diez actos dentro de todo lo que ha sucedido en el día de hoy que provocan, cuando menos, la indignación de cualquiera. Por que se sepan. La primera de todas, por sangrante, es que testigos aseguran que los policías dejaron a los privados de libertad en el momento del incendio calcinarse antes que dejarles salir.
  2. Según Julia Morales, madre de una de las víctimas y testigo de los hechos, “ellos mismos (los policías) les mataron. Les gritaban ¡muéranse perros!, ¡está bueno que se mueran!”.
  3. Los encargados del presidio no respondieron a los gritos de auxilio y no abrieron las puertas de las celdas en llamas. Según los agentes se debía a que no encontraban al guardia que tenía la llave.
  4. Por si todo esto no fuera suficiente para hacerle hervir la sangre a cualquiera de indignación y rabia, en mitad de todo ese infierno y ese caos los policías dispararon varias veces a los reclusos. Esto se puede comprobar clarísimamente en el vídeo que dejo al final de este apartado, un vídeo casero grabado por el joven Carlos Alfonso García Zepeda, de 21 años, en el que se ven las inmensas llamas del penal, se oyen los gritos de pavor de los privados de libertad y, en un momento dado y hasta el final del vídeo de seis minutos, se escuchan disparos constantemente. El vídeo, aviso ya, puede herir la sensibilidad. La mía la ha herido. Mucho.
  5. Los bomberos tardan en realizar un recorrido de 400 metros, los que hay desde el cuartel hasta el presidio, aproximadamente cuarenta minutos.
  6. Una vez los bomberos llegan al presidio, la policía les hace esperar en la puerta unos veinte minutos más. Para entonces sólo se oyen sirenas, ya no hay gritos ni voces que salgan de dentro del centro penal.
  7. A la mañana siguiente, cuando los familiares se agolpaban en la puerta de la cárcel para conocer el estado de sus seres queridos, ante la mala gestión de los responsables del centro y tras la impaciencia y angustia de las interminables horas de espera, algunos se deciden a entrar. Es entonces cuando la policía dispara y lanza piedras a los familiares de las víctimas.
  8. Según relataba Andrés Pavón, defensor de los Derechos Humanos en Honduras, se tardó aproximadamente catorce horas, en medio de todo el caos, en dar agua a los supervivientes. Catorce horas. Con unas temperaturas que rondan los 25 grados cuando hace fresco.
  9. Se ha buscado a dos cabezas de turco desde la dirección de las instituciones penitenciarias y se han ofrecido como única explicación de los sucesos a la espera de una investigación. No ha dimitido nadie.
  10. Pepe Lobo ha pedido en rueda de prensa ayuda internacional (dinero) para superar esta crisis y poder mejorar sus centros penales. Huele a privatización de los mismos en manos de transnacionales.

 

2 conclusiones:

  1. Se hace imprescindible una investigación internacional de lo que ha pasado en la Granja Penal de Comayagua y que acudan las máximas instancias en asuntos de Derechos Humanos. La repetición de sucesos hace que sean, cuando menos, sospechosos. Alguien completamente ajeno al gobierno de Honduras tiene que investigar.
  2. Es terrible comprobar cómo por esta orilla del charco sólo les sacamos cuando mueren por centenas. Hoy mismo El País publica esta información, dramática, realizada con datos de hace un mes y medio, cuando eran igual de graves pero no había pasado una tragedia de las proporciones de la que ha vivido hoy Honduras. Nuestro sistema ombliguista de información apesta.

Y, ahora sí, me voy a descansar y a posar todo este día cargado de información y drama. Mañana, más.

‘En la Rivera Hernández entra quien quiere y sale quien puede’ (AMC, junio 2010)

Artículo sobre la realidad del barrio hondureño de la Rivera Hernández publicado por el periódico A Mecate Corto.

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La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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