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Encuesta de la semana: ¿Qué opinas de la campaña ‘Kony 2012’?

 

Cuando escribo estás líneas ya es la campaña viral más exitosa de la historia. Más de cien millones de reproducciones en menos de una semana de un vídeo que, cuando menos, está resultando polémico a la par que efectivo. La organización estadounidense Invisible Children lanzó hace siete días una campaña para visibilizar a Joseph Kony, uno de los muchos fanáticos asesinos que en África (y en el mundo) existen, con intención de que la justicia internacional le detenga antes de finales de este año. Para ello realizó el vídeo de media hora que encabeza esta entrada y, desde entonces, no han parado de surgir filias y fobias por los métodos empleados y las soluciones propuestas para atajar el conflicto. Como creo que merece la pena que nos posicionemos ante un asunto como este, que implica que por primera vez en mucho tiempo la gente se exprese sobre la realidad del Sur de forma masiva, os invito a participar en la encuesta de esta semana. Aunque me reservo mi opinión para un artículo que estoy preparando y que llevo en las entrañas desde hace tiempo, sí diré que, por un lado, no puedo ver las lágrimas del niño sin que se me remueva el mundo y quiera ir a abrazarle, no soy capaz de soportarlas, y, por otro, que tenemos que empezar a dejarnos de soluciones tan coloniales y prepotentes en las que yo, que soy tan bueno, tan blanco, tan listo y tan solidario, ayudo a ese pobre negro que me necesita. El Sur no necesita que le echemos una mano, necesita que le quitemos el pié de encima. Sea como sea, no se pierdan el vídeo. Merece la pena.

Y ahora, ¡voten, voten!

Frustración y rabia en los derribos de El Gallinero

Temblaba. Cuando las decenas de policías nacionales irrumpieron en formación de legión romana en El Gallinero tengo que reconocer que temblaba. Antes, en menos de diez minutos, habían rodeado todo el terreno que circunda el poblado con policías montados a caballo y cerrado todos los accesos por carretera con lecheras y furgones. Armados como para una guerra y pertrechados con todas sus defensas reglamentarias (cascos, escudos, chalecos, guantes, espinilleras), penetraron en fila de a tres y con paso marcial en una de las estrechas calles de tierra que da acceso a este asentamiento humano en el que viven aproximadamente cien familias desde hace ya siete años, una de las zonas más deprimidas de Madrid ubicada a escasos catorce kilómetros de la Puerta del Sol. Avanzaban levantando polvo a su paso, haciendo ruido con sus botas contra el suelo y sin detenerse ni mirar hacia los lados, como si lxs compañerxs de San Carlos Borromeo y yo que allí nos encontrábamos en el medio de la calle fuésemos invisibles. Temblaba digo, pero de rabia. El operativo policial, al que no tardó en sumarse el helicóptero volando a ras del suelo, era a todas luces desmedido y más a sabiendas del objetivo que perseguían. No se trataba de una redada, ni tan siquiera de un registro en busca de delitos, lo que los policías buscaban no era otra cosa que controlar e intimidar a todo el poblado a la par que escoltaban a imperturbables personajes del Ayuntamiento de Madrid  desplazados hasta la zona para coordinar el derribo de varias viviendas. No existía aviso previo, no había ninguna notificación, no había ni tan siquiera una intuición que hiciera pensar a los habitantes de El Gallinero que esa mañana iban a venir a destrozar sus hogares. Sin más, el ejército policial comandado por el siniestro Julio César Santos, gerente de urbanismo del Ayuntamiento, venía a informar de que en el plazo de media hora (treinta minutos) iban a derribar sus viviendas y que ese era el tiempo que tenían para vaciar todo lo que hubiera dentro de las mismas. Media hora (treinta minutos).

Derribo de la primera vivienda en El Gallinero

Mención, y párrafo, aparte merecen el mentado Julio César Santos, al que el apelativo de siniestro no le viene regalado sino ganado a pulso. Este gerente de urbanismo es un viejo conocido tanto de El Gallinero como de la cercana Cañada Real Galiana, ya que es el encargado de coordinar los derribos que en ambos poblados se realizan. Aunque no es más que un funcionario del Ayuntamiento, un coordinador, cada vez que sale de «misión» prepara su indumentaria a conciencia como si de un cuerpo especial de los geos se tratara. Gafas de sol con montura negra, ropa oscura, braga tapándole media cara, botas, guantes y, por lo general, gorro de lana con visera también negro calado hasta las orejas. En ocasiones se cubre con un casco antiguo, siempre todo negro, sustituyendo al citado gorro. Para completar su indumentaria de acción, lleva amarrado al cinturón un martillo y una navaja. El primero le sirve para marcar mediante un golpe en la pared las casas que van a ser derribadas, la segunda no duda en sacarla con agilidad de pendenciero para recortar los trozos de tela, moqueta o cartón que se quedan enganchados en la pala de la grúa mientras esta está funcionando. Aunque este estilo tan peculiar sería más que suficiente para intuirle una personalidad psicótica, y su escasa estatura una serie de más que probables complejos muy mal proyectados, lo que hace realmente despreciable y siniestro al tal Julio César Santos son sus nefastos modos, tratando a las personas como animales, y una llamativa hiperactividad a la hora de derribar las viviendas la cual le lleva a ejecutar en muchas ocasiones a él mismo el trabajo de los operarios, a pesar de ser el mero coordinador del derribo. Se diría que disfruta.

Ahí había una casa.

Una vez hubieron rodeado el poblado y cortado todos los accesos, con decenas de policías saturando las calles interiores formadas por los espacios entre las casas de cartón, comenzó el primer derribo. Previamente doce agentes de la ley habían intimidado a una mujer con sus dos hijos para que abandonasen la vivienda y se alejasen de la misma. De nada sirvió que Patricia Fernández, abogada de la gente de El Gallinero y voluntaria de San Carlos Borromeo, informase a los agentes de que sin una orden de derribo no podían tirar la vivienda, antes de que nos pudiéramos dar cuenta la grúa, con sus ruedas de oruga y una cabina que rozaba constantemente los delicados cables de la delicada instalación eléctrica del poblado, ya estaba allí. Fue ese el primer momento en el que a los agentes de la secreta, mención especial a dos chavales de no más de veinticuatro años vestidos de Pope y Charly para la ocasión, les dio por reparar en nuestra presencia. El cinismo era evidente, ya que los voluntarios de la parroquia llevan siete años acompañando a la comunidad de El Gallinero y luchando por ser considerados mediadores válidos entre esta y los distintos agentes sociales y de la ley. Las caras las conocían de sobra. Aún así en ningún momento se pidió colaboración, ni  mucho menos se ofreció información, para hacer más llevadera a las familias la terrible situación que estaban viviendo. Era como si, directamente, no existiésemos. O peor ya que, cuando la presencia de algunos empezaba a incomodar a las conciencias o a los planes del operativo policial, se optó por separarles del foco donde se estaban tirando los edificios. Así, Javier Baeza, párroco de San Carlos, y la mencionada Patricia Fernández, abogada, fueron encerrados a la fuerza en distintas chabolas escoltadas por policías «por su seguridad». A partir de aquí la indefensión de las familias desalojadas fue absoluta ya que la única persona con poder para pedir las autorizaciones judiciales de derribo estaba retenida.

La vida es irónica en El Gallinero. Cartel de Ikea sobre unas ruinas.

En total fueron nueve viviendas las que derribaron en la mañana del pasado lunes 5 de marzo, mañana de infausto recuerdo para los derechos humanos en nuestra ciudad. Cabe destacar que para las nueve viviendas derribadas sólo traían una única orden y que esta no era de derribo sino de desalojo. Aunque el argumento judicial era que el legítimo dueño de la tierra había denunciado a la comunidad de El Gallinero y había ganado, lo cierto es que se destruyeron casas desperdigadas a lo largo de todo el poblado. Como me decía uno de los hombres frente a las ruinas de su vivienda: «En Rumanía cuando alguien tiene tierras tiene 500 metros, no cinco metros aquí, otros cinco allá y otros cinco más lejos aún. ¿Para qué querría alguien tener terrenos así? ¿Qué utilidad tiene?«. Parece que más que responder a las ansias acaparadoras de terrenos baldíos de los supuestos dueños de la tierra, lo que pasó este lunes en el poblado de El Gallinero fue un aviso para los habitantes del mismo, una llamada de atención y una demostración de poder. Tal vez no fuese más que un globo sonda para ver cómo reaccionaban la sociedad y los medios ante el derribo. Si nadie dice demasiado, tienen carta blanca para tirar el poblado entero y ahorrarse dolores de cabeza en cuestiones sociales que pueden quitar tiempo de soñar con el eterno y recurrente sueño olímpico. Da la terrible casualidad de que todas las familias que de improvisto se vieron sin techo con el que cubrirse en esta jornada de derribos tenían todos sus papeles en regla, estaban empadronados, tenían permiso de trabajo y residencia y tenían a todos sus hijos escolarizados. Sólo les faltaba un guiño del destino, algo de suerte, y una vivienda digna.

Los muebles en la calle de una de las viviendas.

Destaco, de todo el absurdo vivido en El Gallinero, dos anécdotas. La primera tiene como protagonistas a cinco policías nacionales y dos niños. Los últimos, asombrados y asustados por todo lo que estaban viendo esa mañana, caminaban por la misma calle de tierra por la que caminan a diario mientras miraban los caballos lejanos que rodeaban todo el perímetro. Al pasar demasiado cerca de los cinco agentes, uniformados, con escudos, cascos, chalecos, escopetas, estos se pusieron a gritarles «¡Niños! ¡largo de aquí! ¡Apartaos!». Uno de ellos, sorprendido, les miró y, de puros nervios, sonrío (tenían apenas siete años). El más macarra del grupo de nacionales, envalentonado, le gritó «¡Ya te voy a dar motivos yo para que te rías, niñato! ¡Largo de aquí! ¿No me oyes?». Fue ese el momento en el que uno de los voluntarios de la parroquia le informó de que ese niño al que gritaba era sordo; y que era un niño. La segunda anécdota sirve para reflejar con claridad lo que supone todo lo que aconteció esa mañana de destrucción y prepotencia. En una de las viviendas que iban a ser derribadas, al no haber habido ningún tipo de aviso previo y al realizarse durante la mañana de un día laboral,  sólo se encontraba una mujer con su hijo de tres semanas de vida. El marido se encontraba trabajando. Sin ningún atisbo de decencia o de humanidad, se hizo a esta mujer cargada con su criatura desalojar la vivienda en la media hora que daban a todos los demás y se procedió, acto seguido, al derribo de la misma. Cuando, al medio día, el marido llegó del trabajo, se encontró a su mujer sentada entre los muebles y electrodomésticos que había conseguido rescatar a las puertas de las ruinas de su hogar de los últimos siete años.

Dicen que es posible que el terreno que ocupa ahora el asentamiento humano de El Gallinero vaya a ser destinado, en el caso de concretarse las negociaciones, al proyecto del megacasino EuroVegas que tantas protestas (lógicas) está despertando. Sea como sea, la protección social prevista para estas más de cien familias no va más allá de las dos noches de hotel de realojamiento ofrecidas como alternativa mientras encuentran, en ese ínfimo plazo, otro lugar donde vivir. Y después, la calle. El frío. La vergüenza del sistema.

Les dejo a continuación, para complementar la información y en tres imágenes, algunos de los tuits que envié esa mañana de frustración y rabia en los derribos de El Gallinero. Van del último al primero.

Me traía yo a Don Ramón para hablar con Esperanza Aguirre de agua pública y privada.

Uno de los proyectos que más tiempo y entusiasmo me llevó en mi año hondureño fue uno relacionado con la protección del agua y el suministro de la misma en una comunidad campesina ejemplar. Aunque el fin último del mismo era construir una red de abastecimiento de agua potable para todas las viviendas de El Porvenir, que así se llama la comunidad, el proyecto comprendía multitud de aspectos relacionados con la promoción, la relevancia y el cuidado del líquido elemento y la propiedad de las comunidades campesinas sobre sus propios recursos naturales. En las luchas que Don Ramón, hombre admirable al que le debo una entrada entera, si no un libro, y los miembros de su patronato tenían con la Municipalidad de Choloma, me llamaba la atención como se daba por entendido desde la altas esfera políticas hondureñas, cloaca infame del país, que el agua pertenecía no al pueblo sino a las empresas que la gestionaban. El agua, fundamental para la vida, era un negocio como la gasolina y sólo aquellos con posibilidad de pagarla tenían derecho a una buena red de abastecimiento (y potabilización). Una realidad muy parecida a la mostrada en la película «También la lluvia» de Icíar Bollaín en la que se refleja el conflicto boliviano de la guerra del agua.

Don Ramón, apoyado en el tanque de agua, vigilando la obra en El Porvenir

En estas reflexiones sobre la injusticia de un gobierno corrupto hasta la nausea que quiere cobrar a sus ciudadanos por los recursos imprescindibles y privatizarlos como propios para seguir haciendo negocio, vuelve uno a Madrid, a ese cómodo y acomodado «primer mundo», y se encuentra con que Doña Esperanza Aguirre tiene como plan de futuro el plan de pasado del que yo acababa de llegar (y al que me había enfrentado acompañando a la comunidad en sus luchas). Luego acá los tertulianos y los teóricos, que saben mucho de todo, y los neoliberales, que saben justo la forma de refundar el sistema para que (les) funcione, me dicen que es un buen negocio, que merece la pena y que, además, es la única salida que tenemos. Hay que privatizar el Canal de Ysabel II. Hay que privatizar (poner en manos de empresas privadas) el agua. Y claro, uno recuerda sus luchas que cree exclusivas de determinadas partes del globo y no se termina de creer muy bien lo que está pasando. Tampoco termina de creerse que ese pensamiento tan antisistema sobre el derecho al agua haya sido implantado en mi mente, no por la experiencia vivida en Honduras al pie mismo de la injusticia más patente, sino por el hábil a la par que taimado Rubalcaba que todo lo puede y que sólo quiere hundir el país para revolcarse en sus cenizas. Que digo yo que qué me importará a mí el señor Rubalcaba, si voto a Por Un Mundo + Justo. En fin…

El Roto, genial siempre

El caso es que, con todo, en esta otra orilla del globo también hay otra comunidad dispuesta a plantar cara a los que quieren privatizar recursos que no les pertenecen y hacer llegar su voz, que es la de todos, hasta donde se toman las decisiones. Este domingo 4 de marzo, con una organización increíble y que llama poderosamente la atención, se ha convocado una consulta social sobre la privatización del Canal de Ysabel II a la que estamos todos llamados, sea cual sea nuestra opinión. Para ello, se establecerán mesas consultivas con una papeleta por todo el territorio madrileño para poder llevar nuestra opinión hasta la Comunidad de Madrid. Es un buen momento para expresarnos, sea cual sea nuestra idea al respecto, sobre algo que nos implica muy directamente. Los medios y la invitación a participar están en marcha. Sólo queda saber si será más poderoso el sofá que el compromiso con nuestra comunidad y nuestros conciudadanos.

Encuesta de la semana: ¿Qué opinas de las manipulaciones de Intereconomía y del periodismo de investigación de ABC?

Parece que las arcas de Intereconomía están cada vez más vacías y que los suscriptores que le quedan al ABC, esos que con cariño empezaron a comprarlo hace ahora ochenta años, se acercan poco a poco a su encuentro con la luz al final del tunel. Esto es un negocio y, al final, para mantenerlo, todo vale. Ambos medios son conscientes de que el adagio aquel que invita a que hablen de uno, aunque sea mal, funciona. Sobretodo si de vender publicidad desde sus soportes se trata. Lo pudieron comprobar el pasado mes de mayo cuando, a raíz de todos los sucesos relacionados con el 15-M, tuvieron sus picos históricos de audiencia. Con Intereconomía pasa como con la información deportiva del Real Madrid, que quien no lo ve porque les ama, lo ve porque no puede con ellos, para criticar y desahogarse. Al final el dinero de los anunciantes no hace esa distinción y llega para mantener a esos medios que, por medio de la polémica, consiguen ir escurriéndose día a día para sobrevivir.

No es manipulación... es información poco concreta...

Tras las gloriosas manipulaciones de la información relacionada con el 15-M con aquel ya histórico «aquí huele un poco a porro, ¿no?», ahora han decidido multiplicar la audiencia con los sucesos de Valencia de la pasada semana y, ni cortos ni perezosos, han hecho un vídeo que parece sacado de la etapa mala de Cruz y Raya que, de puro evidente, despierta hasta la ternura. Lo pueden ver encabezando esta entrada. Es impagable. La falsa afección de la presentadora, el movimiento de cámara haciendo como que se cae, pero no, el tipo sospechoso de las gafas de sol y el móvil con cara de malo, ese no cortar el audio y que se vea que nadie grita ni dice nada en realidad… La verdad, no sabría con qué quedarme de esa joya del periodismo en vivo. Ante estos esfuerzos del medio centenario y de la cadena del toro azul, y después de la flagrante injusticia de que no hayan recibido una sola nominación en los Oscars recién celebrados, no podíamos dejarles fuera de la encuesta semanal. Seguro que el tema es de su interés y encuentran una respuesta que se ajuste a lo que piensan. De no ser así, les invitamos a que nos indiquen cuál sería su respuesta ideal en los comentarios a la entrada. Y ahora, no se corten, ¡voten! ¡Voten!

Un mensaje de Miércoles de Ceniza. A los indolentes.

Así nos luce el pelo... -viñeta de B. Erlich-

Hay momentos en los que la realidad se hace tan clara a los ojos que uno no puede creer cómo otros no la pueden ver. O mejor dicho, cómo otros no la quieren ver. Asombra la facilidad de excusas y argumentos que encontramos en nuestro día a día para no transformar la realidad que tenemos al lado y asombra asimismo la capacidad que tenemos de creer con firmeza nuestras propias excusas y miedos hasta convertirlas casi en nuestros principios. Al final, subidos en la cima de nuestra pila de contundentes razones de peso, no cambiamos nada. El mundo sigue igual. Eso nos da, además, la autoridad de culpar a los que han intentado hacer algo o, por lo menos, la superioridad de señalar lo inútiles que han sido los esfuerzos de los que sí se han movido y lo engañados que estaban. Cuanto más claro se hace el momento histórico que estamos viviendo, con la primera manifestación a nivel mundial de la historia el pasado 15 de octubre, meses de manifestaciones y concentraciones que reivindican la no-violencia como esencia, reflexiones colectivas constantes en las plazas, invitaciones a tomar la palabra en la vida política, gente leyendo sobre política y economía en el metro cuando «de Corín Tellado, nunca habían pasado», cuanto más evidente se hace el momento, digo, más fácil se nos hace convertirnos en expertos tertulianos de sofá. Nos da miedo comprometernos (y cuanto más evidente se hace todo mayor es el miedo), por si la realidad llega a dolernos tanto que nos atrapa, obligándonos a salir de casa o de nuestra rutina, a abandonar nuestro sistema de comodidades personales, a acercarnos al otro, a comprobar que sólo con buenos argumentos no se para un desahucio, ni se proporciona vestido y abrigo a los chavales del Gallinero para sobrevivir al terrible invierno siberiano, ni se libera a las personas injustamente encerradas en los CIEs, ni se evita la cada vez mayor opresión de las grandes fortunas sobre los que depende del trabajo que sea para sacar adelante a su familia. Nos apoyamos, incluso, en nuestras propias estructuras de caridad que, aún promoviendo una asistencia necesaria, no transforman la causa de la injusticia. Nos da miedo, en fin, cambiar con los tiempos y adaptarnos.

Hoy es Miércoles de Ceniza, el día en el que la cristiandad celebra el inicio de la Cuaresma, un proceso interior y exterior de cuarenta días en el que se intenta acercar a la realidad del mensaje y el proyecto de Jesús de Nazaret; un proyecto, según los textos, de justicia, paz y amor. Aunque lo fácil, en este país de tertulianos y de miedo al compromiso, es quedarse en los símbolos externos más conocidos, no he querido dejar de traer a esta bitácora como iluminación un texto de Isaías, uno de los profetas más importantes para las tres religiones monoteístas, en el que nos recuerda algunas cosas de rabiosa actualidad sobre el ayuno que hoy se estrena. Las siguientes palabras están escritas en el siglo VIII a.C.:

¿Creen que el ayuno que me agrada consiste en afligirse, en agachar la cabeza como un junco y en acostarse con ásperas ropas sobre la ceniza? ¿Eso es lo que ustedes llaman “ayuno”, y “día agradable al Señor”?6 Pues no lo es. El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía;7 en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes.8 Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá.9 Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: “Aquí estoy.” Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias,10 si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, tus sombras se convertirán en luz de mediodía.

Mientras tanto, muchos, se conformarán con no comer carne y no tener sexo (siempre el «no») a lo largo de los viernes que incluyen estos cuarenta días de recorrido. Y lo llamarán ayuno. Pero ese ayuno tertuliano ni transforma la realidad ni es ayuno. Tiempo para reflexionar, creyentes y no creyentes, sobre nuestro lugar en el mundo y nuestra responsabilidad dentro del mismo. Feliz, e implicada, Cuaresma.

¿Cuánto tiempo es necesario para olvidar 377 muertos?

Mientras sigue llegando información sobre la tragedia del miércoles en Honduras y se mezclan las sospechas, las declaraciones enfrentadas de los supervivientes y la pátina de normalidad institucional que dan los manidos discursos oficiales, seguimos avanzando desde ‘El Mundo de Mañana’ con la intención de no dejar que se olviden tan pronto como a la actualidad (y al gobierno golpista de Lobo) les gustaría estos sucesos a día de hoy no aclarados y que huelen cada vez peor. Se habla incluso en estos días de un posible complot entre los policías de la granja penal y algunos privados de libertad internos que les habrían pagado una elevada cantidad a estos para que les dejaran escapar en un plan organizado. Los agentes se habrían quedado con el dinero y, para no dejar testigos, habrían intentado eliminar a sus «socios» con un método que, definitivamente, se les fue de las manos. Aunque no me extrañaría lo más mínimo, esto por ahora entra únicamente en el terreno de la sospecha y hay tantos intereses creados por tantos sectores que no se puede caer en el error de creer de buenas a primeras en versiones que buscan en lo truculento despistarnos de una realidad más turbia aún. Pero, como digo, a saber. Habrá que seguir investigando.

Para avanzar con la información y mantener el asunto en la medida de lo posible dentro de una necesaria y justa actualidad, replicamos en la entrada de hoy el pronunciamiento público que ha emitido, a través de Radio Progreso,  la Convergencia por los Derechos Humanos de la zona noroccidental de Honduras. Deja claves muy interesantes para seguir avanzando hacia la verdad de toda esta tragedia. Si tienen ocasión, no dejen de replicarlo por los canales que tengan a su alcance.

PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO

La Convergencia por los Derechos Humanos de la zona noroccidental de Honduras ante la comunidad nacional e internacional manifestamos lo siguiente:

PRIMERO: Condenamos la muerte de 376 personas privadas de libertad en la granja penal de Comayagua que ratifica una vez más el colapso total del sistema penitenciario hondureño como consecuencia de la falta de voluntad de los poderes del Estado para adoptar una política pública integral en la materia.

SEGUNDO: Denunciamos que esta tragedia, que se suma a las acaecidas en la granja penal de El Porvenir en el 2003 y el centro penal de San Pedro Sula en el 2004, son responsabilidad del Estado, no sólo porque las personas privadas de libertad se encontraban en una relación especial de sujeción frente a él, sino también porque son muertes que pudieron evitarse si el Estado hubiera adoptado las medidas que diversos órganos internacionales le han venido recomendando desde hace varios años.

TERCERO: Recordamos que en la sentencia López Álvarez, la Corte Interamericana de Derechos Humanos le ordenó al Estado de Honduras adoptar medidas destinadas a mejorar las condiciones físicas y sanitarias de los establecimientos penitenciarios del país consecuentes con los estándares internacionales sobre la materia e implementar un programa de capacitación en derechos humanos de los funcionarios penitenciarios.

CUARTO: Denunciamos que el Estado hondureño ha hecho caso omiso a dicha sentencia así como a las observaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quien el año 2010 le recomendó adoptar medidas adecuadas y efectivas para evitar la sobrepoblación de los centros penales y dotarlos del equipo y los dispositivos necesarios para resolver en forma adecuada y eficiente situaciones de emergencia; capacitar al personal civil y de seguridad de los centros penales con programas permanentes de derechos humanos y de planes de emergencia y evacuación para enfrentar incendios u otro tipo de catástrofes; y realizar un adecuado mantenimiento y reparación de las instalaciones eléctricas de los centros penales.

QUINTO: Rechazamos las propuestas de ciertos sectores político-empresariales de aprovechar esta tragedia para iniciar un proceso de privatización de los centros penales y le recordamos al Estado su obligación constitucional e internacional de generar la capacidad institucional en el sector público para avanzar hacia una política integral en materia de seguridad y sistema penitenciario.

SEXTO: Exhortamos a la comunidad internacional que le exija al Estado hondureño permitir la conformación de una comisión internacional para que realice una investigación pronta, imparcial y efectiva de éste y otros hechos sangrientos similares que han quedado impunes, y que se deduzcan las responsabilidades políticas, penales y administrativas de todos los funcionarios responsables hasta en el más alto cargo, y le instamos a condicionarla cooperación económica a que se den pasos concretos para transformar el sistema penitenciario.

SÉPTIMO: Expresamos nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas, demandamos al Estado que les repare de manera integral y reiteramos nuestro compromiso de acompañar las luchas del pueblo hondureño en la construcción de un Estado democrático de derecho en donde las cárceles no sigan siendo universidades del crimen, de la vida indigna y de la muerte violenta.

San Pedro Sula, Cortés, 16 de febrero de 2012.

 

Nota: Igual que ayer critiqué que El País sólo se interesó por sacar la información de Honduras cuando había casi cuatrocientos muertos sobre la mesa, hoy es de justicia que replique este brillante análisis de Pablo Ordaz, corresponsal del medio en Centroamérica, que deja muy claras las responsabilidades en lo que ha sucedido en estos días en el país caribeño. Todo ello a pesar de que la información principal ya da por entendido que fue un accidente. Y todos contentos.

Infierno en el penal de Comayagua: 10 claves, 10 actos imperdonables y 2 conclusiones.

Una de las familiares de las víctimas comunicando la noticia.

Cuando por fin empiezo a abordar este artículo, tras un largo día cargado de datos, desazones, rabia, horror, imágenes, opiniones y análisis, van contabilizados 358 muertos a causa del escandaloso incendio de la Granja Penal de Comayagua en Honduras. 358 muertos. La cifra, sin duda, subirá según pasen las horas y lleguen más noticias desde los hospitales a donde han llevado a los heridos graves. No tengo problema en afirmar que, al escribir estas primeras líneas, tengo un nudo en la garganta. Con Polache cantando de fondo ‘Consulta celestial‘, me aferro a mis notas, las que llevo recopilando a lo largo del día, para ofrecer lo más objetivamente posible algunas claves que ayuden a entender la sinrazón que se ha vivido hoy en el centro de la República de Honduras. Me baso, aparte de en la información personal que acumulo de años, en la que ha proporcionado el Diario Tiempo y, fundamentalmente,  en la cobertura especial que Radio Progreso ha hecho a través de todos sus canales. El análisis lo haré a través de 10 claves para entender lo que ha pasado, 10 actos imperdonables y 2 conclusiones.

10 claves para entender lo que ha pasado:

  1. Vamos con estas claves a hacer un recorrido de más a menos en profundidad de análisis, empezando por las más evidentes. Así, lo primero que cabe resaltar es que la Granja Penal de Comayagua tenía una sobrepoblación de en torno a un 400%. En un edificio para 250 privados de libertad vivían hacinados aproximadamente 850. Va a ser muy difícil hacer los cálculos de fallecidos, supervivientes y fugados porque muy probablemente los responsables del presidio no supieran el número exacto de internos que había en el momento del incendio.
  2. La tasa de asesinatos de Honduras es, desde el pasado año 2011, la más alta del mundo, con 86 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando la media está en casi 7. Aunque las explicaciones de este repunte de una violencia sin sentido son varias y muchas apuntan a las consecuencias del golpe de Estado de 2009 y al nuevo poder concedido a militares y policías desde entonces, lo cierto es que la delincuencia crece a un ritmo que el sistema penal hondureño no acompaña no pudiendo ofrecerles los mínimos derechos humanos durante su reclusión.
  3. Según el ‘Sondeo de Opinión Pública‘ del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación-sj, un 67,5 % de la población hondureña cree a ciencia cierta que la policía está involucrada en los casos de delincuencia. La realidad es que un 75 % de la policía del país está implicada en casos de corrupción. Este dato será importante para analizar luego la reacción de los agentes en los primeros momentos del incendio.
  4. Acercándonos ya al suceso de hoy vemos como en las primera horas se han presentado versiones oficiales muy distintas y cambiantes. A la primera del motín se ha seguido la que hablaba de un cortocircuito, negada por un directivo de la ENEE (Empresa Nacional de Energía Eléctrica), para dar paso a la nunca confirmada de un supuesto privado de libertad quemando un colchón. Esta última tesis la lanzó Paola Castro, gobernadora del departamento de Comayagua, asegurando que «recibió una llamada de un preso informándole de que fue otro quién inició expresamente el incendio». A mí, en una situación así, es lo primero que se me ocurriría, llamar a la gobernadora.
  5. Es importante resaltar, como señala Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras (COFADEH), que ya es casualidad que siempre que hay incendios en los presidios hondureños (tres en los últimos diez años) estos suceden durante la noche.
  6. Uno de los incendios en un centro penitenciario hondureño que más víctimas mortales dejó hasta el del día de hoy fue el del presidio de San Pedro Sula de 2004. Aunque todo se resolvió con el argumento de un fallo en los sistemas de la cárcel (y así lo han seguido replicando hoy los medios españoles), lo cierto es que hay demasiados flecos que no quedaron resueltos. Por aquel entonces era presidente del Congreso el mismo que hoy, golpe de Estado mediante, es presidente de facto de la República, Porfirio «Pepe» Lobo. Fue el encargado de aprobar, durante el gobierno de su compañero del Partido Nacional Ricardo Maduro, la que fuera conocida como Ley de Mano Dura. En esencia era una ley para aniquilar a las maras de todo el país y los metodos utilizados sobrepasaron de largo cualquier margen de derechos humanos. Fueron los tiempos de la ejecución sin juicio en la calle a manos de la policía por llevar un tatuaje. En la Honduras de 2004 la violencia había sufrido un repunte más que notable y era lo que más preocupaba, con diferencia, a los ciudadanos, que en pocos meses se enfrentarían a su cita con las urnas. Es en ese contexto en el que una noche, de repente, se incendia la bartolina de las maras en el presidio de San Pedro Sula dejando un reguero de 107 víctimas al no conseguir los agentes al cargo abrir las puertas. Los índices de violencia, en los meses siguientes a la masacre, bajaron un poco, suficiente como para comunicarlo.
  7. Según señala el abogado hondureño Joaquín Mejía «La Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso López Álvarez vs. Honduras dictó medidas de reparación erga omnes destinadas a mejorar las condiciones de los establecimientos penitenciarios del país. Sin embargo, lo que acaba de ocurrir en la granja penal de Comayagua demuestra el incumplimiento permanente de las obligaciones internacionales por parte del Estado de Honduras». Como se ve, no les ha pillado de nuevas lo de que sus cárceles están mal.
  8. Según el mismo informe del ERIC-sj al que hacíamos referencia en el punto 3, el principal problema y la principal preocupación de los hondureños y hondureñas es, con un 39,6 %, la inseguridad y la delincuencia, por encima justo del desempleo y la pobreza.
  9. En breve volverá a haber elecciones generales en Honduras, las primeras tras el periodo del golpe de Estado de Roberto Micheletti que acabó aupando a Pepe Lobo al poder.
  10. Por último, no se puede dejar de lado como clave para analizar el suceso de la Granja Penal de Comayagua, que el país sigue viviendo bajo los efectos de un todavía reciente golpe de Estado. Aunque el silencio y el desinterés de la comunidad internacional suenan a acuerdo tácito con las oligarquías golpistas del país caribeño, lo cierto es que es en las próximas elecciones donde se juegan la consolidación de «los sucesos de junio de 2009». Con ello se daría un golpe en la línea de flotación a la Resistencia pacífica que sigue luchando por la justicia y la reparación en Honduras así como a las víctimas de todo el conflicto.

10 actos imperdonables:

  1. Repasamos ahora, tras el análisis de las claves, diez actos dentro de todo lo que ha sucedido en el día de hoy que provocan, cuando menos, la indignación de cualquiera. Por que se sepan. La primera de todas, por sangrante, es que testigos aseguran que los policías dejaron a los privados de libertad en el momento del incendio calcinarse antes que dejarles salir.
  2. Según Julia Morales, madre de una de las víctimas y testigo de los hechos, «ellos mismos (los policías) les mataron. Les gritaban ¡muéranse perros!, ¡está bueno que se mueran!».
  3. Los encargados del presidio no respondieron a los gritos de auxilio y no abrieron las puertas de las celdas en llamas. Según los agentes se debía a que no encontraban al guardia que tenía la llave.
  4. Por si todo esto no fuera suficiente para hacerle hervir la sangre a cualquiera de indignación y rabia, en mitad de todo ese infierno y ese caos los policías dispararon varias veces a los reclusos. Esto se puede comprobar clarísimamente en el vídeo que dejo al final de este apartado, un vídeo casero grabado por el joven Carlos Alfonso García Zepeda, de 21 años, en el que se ven las inmensas llamas del penal, se oyen los gritos de pavor de los privados de libertad y, en un momento dado y hasta el final del vídeo de seis minutos, se escuchan disparos constantemente. El vídeo, aviso ya, puede herir la sensibilidad. La mía la ha herido. Mucho.
  5. Los bomberos tardan en realizar un recorrido de 400 metros, los que hay desde el cuartel hasta el presidio, aproximadamente cuarenta minutos.
  6. Una vez los bomberos llegan al presidio, la policía les hace esperar en la puerta unos veinte minutos más. Para entonces sólo se oyen sirenas, ya no hay gritos ni voces que salgan de dentro del centro penal.
  7. A la mañana siguiente, cuando los familiares se agolpaban en la puerta de la cárcel para conocer el estado de sus seres queridos, ante la mala gestión de los responsables del centro y tras la impaciencia y angustia de las interminables horas de espera, algunos se deciden a entrar. Es entonces cuando la policía dispara y lanza piedras a los familiares de las víctimas.
  8. Según relataba Andrés Pavón, defensor de los Derechos Humanos en Honduras, se tardó aproximadamente catorce horas, en medio de todo el caos, en dar agua a los supervivientes. Catorce horas. Con unas temperaturas que rondan los 25 grados cuando hace fresco.
  9. Se ha buscado a dos cabezas de turco desde la dirección de las instituciones penitenciarias y se han ofrecido como única explicación de los sucesos a la espera de una investigación. No ha dimitido nadie.
  10. Pepe Lobo ha pedido en rueda de prensa ayuda internacional (dinero) para superar esta crisis y poder mejorar sus centros penales. Huele a privatización de los mismos en manos de transnacionales.

 

2 conclusiones:

  1. Se hace imprescindible una investigación internacional de lo que ha pasado en la Granja Penal de Comayagua y que acudan las máximas instancias en asuntos de Derechos Humanos. La repetición de sucesos hace que sean, cuando menos, sospechosos. Alguien completamente ajeno al gobierno de Honduras tiene que investigar.
  2. Es terrible comprobar cómo por esta orilla del charco sólo les sacamos cuando mueren por centenas. Hoy mismo El País publica esta información, dramática, realizada con datos de hace un mes y medio, cuando eran igual de graves pero no había pasado una tragedia de las proporciones de la que ha vivido hoy Honduras. Nuestro sistema ombliguista de información apesta.

Y, ahora sí, me voy a descansar y a posar todo este día cargado de información y drama. Mañana, más.

La tragedia de Honduras genera muchos interrogantes.

Uno de los privados de libertad sobrevivientes a la tragedia en Comayagua.

Es una tragedia. Van 360 muertos en un incendio que se ha producido por motivos aún no aclarados esta madrugada en un centro penal en Comayagua, Honduras. Llegan muchos datos y mucha información que contrastar, pero la situación es, cuando menos, sospechosa. No es la primera vez que bajo un gobierno del Partido Nacional el país caribeño amanece con un presidio reducido a cenizas. Es inevitable recordar la Ley de Mano Dura del por entonces ministro Pepe Lobo (hoy presidente de facto, heredero del golpe de 2009) la cual coincidió en el tiempo con el incendio del presidio de San Pedro Sula que se saldó con más de cien muertos. Aunque es pronto para hacer afirmaciones de ningún tipo, como digo, huele mal. Fatal. Mientras sigo elaborando un análisis de lo que ha sucedido para el blog y las posibles implicaciones, les recomiendo que sigan la información que está dejando Radio Progreso en directo desde su página oficial de Facebook. Por ahora lo único seguro es que ha habido negligencia por parte de las autoridades y una desmedida sobrepoblación en la Granja Penal de Comayagua.

Aunque no nos lo digan los medios «oficiales», esto es actualidad. Esto importa.

Ampliaremos información a lo largo del día.

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La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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