Bitácora

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Aviso a nuestros lectores: No tenemos nada que ver con esta promoción.

Me envía mi gran amigo Alberto Cecilia una fotografía de una promoción que ha hecho saltar todas las alarmas. Desde ‘el Mundo de Mañana’ desmentimos cualquier tipo de relación tanto con esta oferta como con el diario que regenta con mayor o menor fortuna el ínclito PedroJota. Les dejo con la imagen para aclarar el entuerto…

Está uno como para ir dando cupones de descuento… 😉

Y, aprovechando, ¡feliz día a todas las mamás!

Estén atentos a sus pantalllas…

Pepe Larraz en un momento de la entrevista.

Llega el momento. Se acabó la espera. Este viernes será un gran día para ‘El Mundo de Mañana’. Como ya os habíamos ido anunciando en anteriores entradas, en la sana intención de ofreceros contenidos nuevos e interesantes, mañana estrenamos el primero de los vídeos que vamos a lanzar en colaboración con la buena gente de Drakkar. Para este estreno contamos con un protagonista de lujo, ni más ni menos que el dibujante de Marvel Comics y gran amigo Pepe Larraz. En una peculiar entrevista rodeado de martillos, fuegos y forjas nos hablará de Thor, de trazos firmes, de la importancia de luchar con ahínco por conseguir nuestras metas y de superhéroes. Casi nada. No os lo podéis perder. Mañana a primera hora estreno oficial aquí mismo de este primer vídeo realizado por ‘El Mundo de Mañana’ y Drakkar. ¡Os esperamos!

…Y Pablo Guerrero me bautizó poeta.

Yo era un joven de barbas y pelos desordenados que se entretenía juntando versos en servilletas, en paredes, en libretas e incluso, alguna vez, sentado a un escritorio. Eran los años del amor, las noches, los recitales, los conciertos, los brindis (al sol, a la luna), los sueños, la utopía. Eran años tal vez igual que estos que ahora vivo, pero quizá con más compañía. Esa mañana me esperaba, en la parada de metro de  Antonio Machado, Javier Maroto (pelo desordenado, colores, guitarra, risa). Llegaría, poco más tarde, Álvaro Fraile (cuadros, lana, humo, voz). Era de día y era raro vernos con tanta luz (con tanto sueño), pero había un motivo, cosa que nunca hizo falta, para el encuentro. Hoy desayunábamos con el maestro.

Meses atrás, Maroto había musicado un poema de Pablo Guerrero y Álvaro se había encargado de grabar a ambos para el disco ‘Luz’ del primero. Desde entonces se permitían quedar de vez en cuando para hablar de la poesía, del mundo, del amor, de la música. Pablo Guerrero, el mítico cantautor, el poeta de la Transición, la voz de una Extremadura despierta, el autor de ‘A cántaros’, ese himno de libertad, se hacía cercano en un café sencillo. Los privilegios de la amistad y las buenas compañías me convertían a mí, en esa mañana de años atrás, en partícipe de ese café con sabor a tertulia añeja. La cita era en la cafetería ‘Los Poetas’ que, lejos de las resonancias parnasianas que pudiera tener, es un bar de menús del día y barra de zinc de los de toda la vida tirando a cutrecillo. Allí sentado a una mesa, con su cigarro encendido, su barba teñida por la nicotina y un cuerpo que no terminaba de llenar la chaqueta que llevaba, nos esperaba Pablo Guerrero.

La mañana de tertulia fue por unos derroteros muy distintos a los que yo me esperaba, de hecho no llegó a ser una mañana de tertulia como tal. El maestro, parco en palabras hasta el extremo, disfrutaba de la conversación y se limitaba a escuchar, como eternamente aprendiendo, y a asentir de vez en cuando o responder casi monosilábicamente cuando se le requería. Con todo, el ambiente exhalaba una magia especial, una sensación de historia personal irrepetible, y yo me había impuesto una misión particular para ese encuentro. En un momento dado, cuando así lo creí oportuno, realicé un gesto no muy habitual en mí y, abriendo mi zurrón gastado, le acerqué una serie de versos manuscritos al gran cantautor. «Me gustaría que los leyera, si quiere. Son míos. Para mí sería un honor…». Guerrero los cogió con su mano de dedos gastados a fuerza de cuerdas de guitarra y, tomándoselo mucho más al pié de la letra de lo que hubiera pensado nunca, allí mismo, enfrente de todos, comenzó a leerlos en silencio. Fueron diez minutos, tal vez más, tal vez menos, de absoluto embelesamiento. La mística del momento vibraba con fuerza y las miradas de Maroto y de Álvaro me confirmaban que, a pesar del corte, había hecho bien. Al terminar la lectura de las hojas sin encuadernar que le había acercado, levantó la vista, aún con los papeles en la mano, me miró a los ojos, sonrió por debajo de la barba y el espeso bigote, y sentenció, con voz de bautismo literario, «Enhorabuena, eres poeta».

Hoy se cumplen cuarenta años de la creación de ‘A cántaros’ y, para celebrarlo, Pablo Guerrero ofrece esta noche un concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid rodeado de amigos. Yo, rodeado de los míos, volveré a acercar mis barbas y pelos renovados al halo de este poeta para seguir creyendo en el amor, en la noche, en los brindis, en los sueños, en la utopía y en que, una vez, alguien me marcó con una responsabilidad y una forma de vivir el mundo que superan mis estrofas y van más allá de mis versos.

Hay que doler de la vida hasta que creer que tiene que llover a cántaros…

Vuelta a Galilea

Tras unos días de silencio consciente, vuelve este Mundo de Mañana a las andadas con su periodicidad y su carácter habituales, pero con un ánimo renovado. No ha sido un silencio vacío el de estas pasadas semanas ni tampoco ha sido fruto de la desidia o el desinterés. El silencio sin previo aviso que os habéis encontrado los seguidores de esta página ha sido como el silencio que precede al momento de hacer el amor, cuando sobran las palabras o se han usado todas las que hacían falta, cargado de fecundidad y conexión íntima con lo que se ama. El silencio de lanzarse. El silencio de dar un paso más que te pertenece.

Viene este mes de abril, hijo de la primavera, cargado de creatividad y nuevas propuestas que poco a poco iré desgranando desde estas líneas que compartimos. Propuestas que intentarán dar respuesta (y esperanza) a este mundo que se nos va complicando peligrosamente y, por otro lado, creatividad que ayude a seguir haciendo crecer esta página que tan buena respuesta está recibiendo por vuestra parte. Nacerán, entre otras ideas, de este silencio y este entusiasmo, la cada vez más cercana colaboración con la productora Drakkar para generar contenidos audiovisuales propios en ‘El Mundo de Mañana’, una renovada presencia de la página en redes sociales de forma profesionalizada con la intención de acercarnos más a la gente que nos sigue, el nacimiento de un nuevo blog personal dentro de un medio de comunicación on line, la creación de un espacio aún por ocupar en facebook con la intención de aunar a un colectivo con voz propia, firme y clara dentro de la lucha no violenta y las esperanzas por otro mundo posible y, por qué no, la publicación de un libro de poesía. Como veis, la cosa ha sido productiva. Según vayan avanzando estos proyectos, iremos informando para que no se os escape ninguno.

Tras unos días de silencio consciente, como decía, vuelvo a los ruedos, vuelvo a la palestra, vuelvo a Galilea. No hay mejor forma de consumar un silencio que gritando. Yo lo haré este domingo recitando versos a voces para ver si conseguimos que retumbe algo. Nos vemos, si queréis, donde siempre para compartir las esperanzas, el entusiasmo ante los proyectos y, por supuesto, la primavera.

La vida que se abre paso en Honduras. A un mes de la tragedia en Comayagua.

Marcha sororaria del pasado 8 de marzo en solidaridad con las familiares de las víctimas

Ya hace un mes que nos despertamos con la terrible noticia del incendio en el penal hondureño de Comayagua. Ya hace un mes de esos 356 muertos en condiciones de absoluto infierno. Como era de esperar, aún no se sabe qué fue lo que pasó, aunque los medios ya den por válida la versión del fallo eléctrico (desmentida en el mismo día de los hechos por Radio Progreso) y las investigaciones internacionales no hayan querido ir más allá (se volvió a salvar Pepe Lobo). Como era de esperar también, no se ha mejorado ni un ápice la situación de los supervivientes que viven bajo un techo que quiere caérseles encima (ójala no haya otra «tragedia de Comayagua» pronto). Y como por supuestísimo era de esperar, acá ya se nos ha olvidado un desastre que se llevo cientos de vidas por delante. Qué poco dura en nuestra retina la muerte de los pobres. Qué exclusivo es el valor de la vida en nuestro primer mundo…

Aunque el asunto de Comayagua traerá consigo más artículos en este ‘Mundo de Mañana’ insistiendo en profundizar en la realidad de los hechos y lo que estos ocultan, no quería dejar de hacer, ahora que se cumple un mes del infierno, un homenaje a los que se parten el pecho por la vida en ese país que llevo tatuado en el corazón. Ya hicieron uno maravillosamente reivindicativo y solidario el pasado 8 de marzo las feministas hondureñas con las familiares de los privados de libertad que murieron en el incendio. El mío pretende mostraros, para que ganemos en empatía, la intensidad de la vida desde sus dos facetas en uno de los lugares más especiales del país, la Rivera Hernández. Para ello os transmito, tal cual, las palabras que me envió Óscar González, misionero laico, transformador del mundo, soñador y amigo que lleva trabajando desde los empobrecidos y con ellos en la Rivera desde hace ya diez años, contándome un día más en el que la frustración y la esperanza se enfrentaba cara a cara en ese «lugar en el mundo«. El testimonio emociona. No lo desaprovechen:

El 21 de febrero, en el trascurso de una hora aproximadamente, recibimos en el Programa Paso a Paso dos noticias fuertes, impactantes, relacionadas con dos personas que de una manera u otra han sido parte de nuestro caminar en estos 10 años.

Llegábamos Silvia y yo del centro y, acercándonos al parque de la Rivera, el transporte se detiene porque la calle está cortada por un asesinato reciente. Entre el montón de personas que hay alrededor, vemos un cuerpo sin vida tendido en el suelo. Ya en el Programa nos informan que el joven asesinado es Samir, un muchacho de apenas 18 años y que cuando era niño llegaba al Programa. En el transcurso de unos minutos intentamos obtener más datos de este nuevo hecho manchado de sangre. El rostro de Samir y algunas escenas compartidas del pasado se me cruzan por la mente. Y poco a poco me voy llenando de una desagradable sensación de tristeza, indignación y sinsentido. Otro asesinato, otra corta vida segada por las malditas balas.

A los minutos Silvia recibe una llamada de Melvin que nos informa que la entrevista en Tegucigalpa ha sido muy positiva y que está seleccionado entre las 15 personas beneficiadas de la beca para estudiar medicina en ELAM en Cuba. Melvin vive una realidad familiar difícil, tiene un entorno social duro y a pesar de esas circunstancias ha sido capaz de ir creando una resiliencia que le ha permitido salir adelante y ser sujeto de su propio futuro. Melvin desde hace unos 8 años acude al Programa y ya tiempo venía manifestando su sueño de irse a estudiar medicina en Cuba para ser un médico y ayudar al  pueblo hondureño empobrecido. Para Melvin y para las personas que formamos Paso a Paso es una noticia que nos llena de alegría, esperanza y da sentido al trabajo que día a día se realiza aquí en la Rivera Hernández. El próximo sábado día 3 de marzo emprenderá su formación con un vuelo hacia Cuba.

Estas dos noticias en el transcurso de apenas una hora me hacen pensar en las puertas de la vida y la muerte, unas que se cierran y otras que se abren. Una realidad que nos habla de cuerpos tendidos en la tierra, de sueños truncados, de vida todavía por empezar a vivir, de familias llenas de dolor… Y la otra realidad que nos trae el viento de la esperanza, la fuerza interior que aporta la perseverancia por alcanzar los sueños, el brillo en los ojos de Melvin por conocer y aprender de otra cultura…

Las casualidades, si existen, han hecho que al cerrar el Programa nos acompañara Melvin. Así que hoy –día 22- con él, Silvia y yo hemos ido a visitar a la  familia de Samir, que vive en una de las zonas más difíciles y peligrosas del barrio. Y ante mí estaba ésta realidad dual. Una realidad que nos habla de exclusión, pistolas y muerte y otra que nos transmite vida, esperanza y alegría. Además las dos realidades con el denominador común de la pobreza. Y frente a nosotros lo más importante, las personas: la vida de dos jóvenes de la misma edad, uno con su vida todavía por vivir pero que unas balas callaron y otro que está a punto de empezar una nueva etapa y que el mismo vuelo es una metáfora de elevar los sueños hasta el infinito de la realidad.

Óscar González

Reflexión de lunes. Así estamos.

Porque la expresión «ganarse la vida» es en sí terrible y lamentable. Porque la vida me la dio (gratis) mi madre y no necesito ganármela, la tengo. Porque a poco que se ponga uno a filosofar con seriedad y a pensar en lo que consisten la felicidad y la vida, muy pocas cosas tienen sentido.

De lunes. Feliz semana. Pues eso.

¿Es posible ser feliz con esta vida?

Ayer, en el transcurso de una reunión cargada de creatividad, entusiasmo y sueños sobre un proyecto que va a revolucionar este blog y del que ya les iré hablando más adelante, me descubrieron este vídeo de Gnarly Bay como muestra de lo que podríamos llegar a hacer enfocándolo hacia nuestros objetivos. Soy incapaz de verlo sin emocionarme, sin que se me pongan los pelos de punta y un nudo en la garganta. Son tan bellas las imágenes… Es tan bello el texto…

A mí, aparte de hacerme soñar con el futuro inmediato de ‘El Mundo de Mañana’ y todo el potencial que escondía sin saberlo esta plataforma, me ha transportado directamente a mi proyecto compartido de vuelta al mundo. Se lo dejo aquí para que lo disfruten a lo largo de este fin de semana cargado de reivindicaciones que estrenamos y se admiren ante el mundo bello que tenemos, a pesar de tantas sombras impuestas y tonos grises de rutina. La vida es maravillosa (con perdón).

El 29 de febrero que Don Ángel cumplió 15 años.

A la derecha de la imagen, Don Ángel Monzón acompañado de su mujer y de otros mitos.

«El cielo está despejado. Bajo las pocas nubes se ve la montaña nevada. Es de día…» El texto siempre llevaba el mismo título: ‘Descripción’. Cuando sonaba esa palabra clave, todos sacábamos nuestras postales o los recortes hechos con mayor o menor fortuna en la revista de turno y comenzábamos a escribir como activados por un resorte. El orden siempre era el mismo, de arriba a abajo, describiendo en un párrafo lo que veíamos en el paisaje de la imagen y procurando no saltarnos ningún detalle de la misma. Durante el tiempo que duraba el ejercicio conseguíamos, sin darnos cuenta, entrar dentro de la foto, saber si hacía frío o calor, la fuerza del viento, el sonido del río o, de haberlos, de los pájaros. Éramos la clase de 3ºC de EGB de los Sagrados Corazones y ese era uno de nuestros rituales fundamentales. Lo seguiría siendo a lo largo de los dos años siguientes como también lo serían las clases de dramatización en las que unas incipientes ‘PotiNoticias’, presentadas por títeres nacidos de calcetines viejos y cartones de huevos, daban pistas por entonces indescifrables de lo que acabaría siendo una vocación.

Tardé aproximadamente diez años en empezar a pensar, hasta entonces sólo imaginaba y divagaba, y fue a través de esas clases que comencé a hacerlo. El responsable de todo aquello, y por lo tanto de que me diera por pensar, era un hombre de mediana edad de traje impecable, ojos azules que reflejaban los cuadros de sus años de bellas artes y un eterno olor a cigarrillo. Don Ángel Monzón Luján. El primer impacto fue aterrador. Veníamos del mundo de la plastelina y los dedos manchados de pegamento y aquel hombre con corbata y, a nuestros ojos de niños, terriblemente mayor, nos llamaba por nuestro apellido y se presentaba a sí mismo como «Don Ángel». Daban ganas de saltar y decir: «creo que se ha equivocado de aula, aquí somos todavía niños». Pero rápidamente entendimos el reto. Esto iba de hacerse mayores, de crecer, de aprender, y, para ello, nosotros tendríamos que subir el nivel y ese hombre de aspecto serio estaba dispuesto a bajarlo para estar todos a la misma altura y tratarnos como iguales. Pronto los motes sustituirían a los apellidos y las risas al inicial aspecto serio de un hombre con un sentido del humor irrepetible, capaz de hacer comprender su ironía a niños de diez años.

Un 29 de febrero entró en clase anunciando que ese día era su cumpleaños (todos sabíamos los de todos) y, al preguntarle que cuántos cumplía, nos dijo con un aplomo absoluto que quince. Las risas no se hicieron esperar, ya que nos había acostumbrado a la sana costumbre de reírnos de nosotros mismos y él era el primero que invitaba a la broma con constantes referencias a su «melena» calva, pero él insistía en su afirmación. Bella forma de entender los años bisiestos y de entender también, veinte años después, que uno cumple los años que lleva en el corazón y no los que dictan las canas. Hacen falta muchos años, dijo una vez Picasso, para llegar a ser joven.

De los recuerdos que me llevo conmigo de aquellos tres años increíbles en los que los 40 de «C» nos empezamos a convertir en lo que somos, fue una vez que un compañero, en el tiempo de plástica, dibujó con muchísimo esmero un tanque con todas sus armas, todos sus aparejos militares, todas sus banderas y todos sus cañones a punto de conquistar una población. El dibujo en sí era impecable. Al enseñárselo, orgulloso, a Don Ángel para escuchar su veredicto, este dijo una frase que se me quedaría grabada y que daría alas, tal vez, a posturas que hoy implican mis actos. Cogiendo el dibujo, y tras examinarlo minuciosamente, desde sus ojos de pintor, le dijo: «muy bonito, pero no me gusta». Muy bonito, pero no me gusta.

Y así, hasta hoy. Estés donde estés, gracias Don Ángel por enseñarme a pensar.

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La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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