Cuaderno de Bitácora

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Vuelta a Galilea

Tras unos días de silencio consciente, vuelve este Mundo de Mañana a las andadas con su periodicidad y su carácter habituales, pero con un ánimo renovado. No ha sido un silencio vacío el de estas pasadas semanas ni tampoco ha sido fruto de la desidia o el desinterés. El silencio sin previo aviso que os habéis encontrado los seguidores de esta página ha sido como el silencio que precede al momento de hacer el amor, cuando sobran las palabras o se han usado todas las que hacían falta, cargado de fecundidad y conexión íntima con lo que se ama. El silencio de lanzarse. El silencio de dar un paso más que te pertenece.

Viene este mes de abril, hijo de la primavera, cargado de creatividad y nuevas propuestas que poco a poco iré desgranando desde estas líneas que compartimos. Propuestas que intentarán dar respuesta (y esperanza) a este mundo que se nos va complicando peligrosamente y, por otro lado, creatividad que ayude a seguir haciendo crecer esta página que tan buena respuesta está recibiendo por vuestra parte. Nacerán, entre otras ideas, de este silencio y este entusiasmo, la cada vez más cercana colaboración con la productora Drakkar para generar contenidos audiovisuales propios en ‘El Mundo de Mañana’, una renovada presencia de la página en redes sociales de forma profesionalizada con la intención de acercarnos más a la gente que nos sigue, el nacimiento de un nuevo blog personal dentro de un medio de comunicación on line, la creación de un espacio aún por ocupar en facebook con la intención de aunar a un colectivo con voz propia, firme y clara dentro de la lucha no violenta y las esperanzas por otro mundo posible y, por qué no, la publicación de un libro de poesía. Como veis, la cosa ha sido productiva. Según vayan avanzando estos proyectos, iremos informando para que no se os escape ninguno.

Tras unos días de silencio consciente, como decía, vuelvo a los ruedos, vuelvo a la palestra, vuelvo a Galilea. No hay mejor forma de consumar un silencio que gritando. Yo lo haré este domingo recitando versos a voces para ver si conseguimos que retumbe algo. Nos vemos, si queréis, donde siempre para compartir las esperanzas, el entusiasmo ante los proyectos y, por supuesto, la primavera.

La vida que se abre paso en Honduras. A un mes de la tragedia en Comayagua.

Marcha sororaria del pasado 8 de marzo en solidaridad con las familiares de las víctimas

Ya hace un mes que nos despertamos con la terrible noticia del incendio en el penal hondureño de Comayagua. Ya hace un mes de esos 356 muertos en condiciones de absoluto infierno. Como era de esperar, aún no se sabe qué fue lo que pasó, aunque los medios ya den por válida la versión del fallo eléctrico (desmentida en el mismo día de los hechos por Radio Progreso) y las investigaciones internacionales no hayan querido ir más allá (se volvió a salvar Pepe Lobo). Como era de esperar también, no se ha mejorado ni un ápice la situación de los supervivientes que viven bajo un techo que quiere caérseles encima (ójala no haya otra «tragedia de Comayagua» pronto). Y como por supuestísimo era de esperar, acá ya se nos ha olvidado un desastre que se llevo cientos de vidas por delante. Qué poco dura en nuestra retina la muerte de los pobres. Qué exclusivo es el valor de la vida en nuestro primer mundo…

Aunque el asunto de Comayagua traerá consigo más artículos en este ‘Mundo de Mañana’ insistiendo en profundizar en la realidad de los hechos y lo que estos ocultan, no quería dejar de hacer, ahora que se cumple un mes del infierno, un homenaje a los que se parten el pecho por la vida en ese país que llevo tatuado en el corazón. Ya hicieron uno maravillosamente reivindicativo y solidario el pasado 8 de marzo las feministas hondureñas con las familiares de los privados de libertad que murieron en el incendio. El mío pretende mostraros, para que ganemos en empatía, la intensidad de la vida desde sus dos facetas en uno de los lugares más especiales del país, la Rivera Hernández. Para ello os transmito, tal cual, las palabras que me envió Óscar González, misionero laico, transformador del mundo, soñador y amigo que lleva trabajando desde los empobrecidos y con ellos en la Rivera desde hace ya diez años, contándome un día más en el que la frustración y la esperanza se enfrentaba cara a cara en ese «lugar en el mundo«. El testimonio emociona. No lo desaprovechen:

El 21 de febrero, en el trascurso de una hora aproximadamente, recibimos en el Programa Paso a Paso dos noticias fuertes, impactantes, relacionadas con dos personas que de una manera u otra han sido parte de nuestro caminar en estos 10 años.

Llegábamos Silvia y yo del centro y, acercándonos al parque de la Rivera, el transporte se detiene porque la calle está cortada por un asesinato reciente. Entre el montón de personas que hay alrededor, vemos un cuerpo sin vida tendido en el suelo. Ya en el Programa nos informan que el joven asesinado es Samir, un muchacho de apenas 18 años y que cuando era niño llegaba al Programa. En el transcurso de unos minutos intentamos obtener más datos de este nuevo hecho manchado de sangre. El rostro de Samir y algunas escenas compartidas del pasado se me cruzan por la mente. Y poco a poco me voy llenando de una desagradable sensación de tristeza, indignación y sinsentido. Otro asesinato, otra corta vida segada por las malditas balas.

A los minutos Silvia recibe una llamada de Melvin que nos informa que la entrevista en Tegucigalpa ha sido muy positiva y que está seleccionado entre las 15 personas beneficiadas de la beca para estudiar medicina en ELAM en Cuba. Melvin vive una realidad familiar difícil, tiene un entorno social duro y a pesar de esas circunstancias ha sido capaz de ir creando una resiliencia que le ha permitido salir adelante y ser sujeto de su propio futuro. Melvin desde hace unos 8 años acude al Programa y ya tiempo venía manifestando su sueño de irse a estudiar medicina en Cuba para ser un médico y ayudar al  pueblo hondureño empobrecido. Para Melvin y para las personas que formamos Paso a Paso es una noticia que nos llena de alegría, esperanza y da sentido al trabajo que día a día se realiza aquí en la Rivera Hernández. El próximo sábado día 3 de marzo emprenderá su formación con un vuelo hacia Cuba.

Estas dos noticias en el transcurso de apenas una hora me hacen pensar en las puertas de la vida y la muerte, unas que se cierran y otras que se abren. Una realidad que nos habla de cuerpos tendidos en la tierra, de sueños truncados, de vida todavía por empezar a vivir, de familias llenas de dolor… Y la otra realidad que nos trae el viento de la esperanza, la fuerza interior que aporta la perseverancia por alcanzar los sueños, el brillo en los ojos de Melvin por conocer y aprender de otra cultura…

Las casualidades, si existen, han hecho que al cerrar el Programa nos acompañara Melvin. Así que hoy –día 22- con él, Silvia y yo hemos ido a visitar a la  familia de Samir, que vive en una de las zonas más difíciles y peligrosas del barrio. Y ante mí estaba ésta realidad dual. Una realidad que nos habla de exclusión, pistolas y muerte y otra que nos transmite vida, esperanza y alegría. Además las dos realidades con el denominador común de la pobreza. Y frente a nosotros lo más importante, las personas: la vida de dos jóvenes de la misma edad, uno con su vida todavía por vivir pero que unas balas callaron y otro que está a punto de empezar una nueva etapa y que el mismo vuelo es una metáfora de elevar los sueños hasta el infinito de la realidad.

Óscar González

Reflexión de lunes. Así estamos.

Porque la expresión «ganarse la vida» es en sí terrible y lamentable. Porque la vida me la dio (gratis) mi madre y no necesito ganármela, la tengo. Porque a poco que se ponga uno a filosofar con seriedad y a pensar en lo que consisten la felicidad y la vida, muy pocas cosas tienen sentido.

De lunes. Feliz semana. Pues eso.

¿Es posible ser feliz con esta vida?

Ayer, en el transcurso de una reunión cargada de creatividad, entusiasmo y sueños sobre un proyecto que va a revolucionar este blog y del que ya les iré hablando más adelante, me descubrieron este vídeo de Gnarly Bay como muestra de lo que podríamos llegar a hacer enfocándolo hacia nuestros objetivos. Soy incapaz de verlo sin emocionarme, sin que se me pongan los pelos de punta y un nudo en la garganta. Son tan bellas las imágenes… Es tan bello el texto…

A mí, aparte de hacerme soñar con el futuro inmediato de ‘El Mundo de Mañana’ y todo el potencial que escondía sin saberlo esta plataforma, me ha transportado directamente a mi proyecto compartido de vuelta al mundo. Se lo dejo aquí para que lo disfruten a lo largo de este fin de semana cargado de reivindicaciones que estrenamos y se admiren ante el mundo bello que tenemos, a pesar de tantas sombras impuestas y tonos grises de rutina. La vida es maravillosa (con perdón).

El 29 de febrero que Don Ángel cumplió 15 años.

A la derecha de la imagen, Don Ángel Monzón acompañado de su mujer y de otros mitos.

«El cielo está despejado. Bajo las pocas nubes se ve la montaña nevada. Es de día…» El texto siempre llevaba el mismo título: ‘Descripción’. Cuando sonaba esa palabra clave, todos sacábamos nuestras postales o los recortes hechos con mayor o menor fortuna en la revista de turno y comenzábamos a escribir como activados por un resorte. El orden siempre era el mismo, de arriba a abajo, describiendo en un párrafo lo que veíamos en el paisaje de la imagen y procurando no saltarnos ningún detalle de la misma. Durante el tiempo que duraba el ejercicio conseguíamos, sin darnos cuenta, entrar dentro de la foto, saber si hacía frío o calor, la fuerza del viento, el sonido del río o, de haberlos, de los pájaros. Éramos la clase de 3ºC de EGB de los Sagrados Corazones y ese era uno de nuestros rituales fundamentales. Lo seguiría siendo a lo largo de los dos años siguientes como también lo serían las clases de dramatización en las que unas incipientes ‘PotiNoticias’, presentadas por títeres nacidos de calcetines viejos y cartones de huevos, daban pistas por entonces indescifrables de lo que acabaría siendo una vocación.

Tardé aproximadamente diez años en empezar a pensar, hasta entonces sólo imaginaba y divagaba, y fue a través de esas clases que comencé a hacerlo. El responsable de todo aquello, y por lo tanto de que me diera por pensar, era un hombre de mediana edad de traje impecable, ojos azules que reflejaban los cuadros de sus años de bellas artes y un eterno olor a cigarrillo. Don Ángel Monzón Luján. El primer impacto fue aterrador. Veníamos del mundo de la plastelina y los dedos manchados de pegamento y aquel hombre con corbata y, a nuestros ojos de niños, terriblemente mayor, nos llamaba por nuestro apellido y se presentaba a sí mismo como «Don Ángel». Daban ganas de saltar y decir: «creo que se ha equivocado de aula, aquí somos todavía niños». Pero rápidamente entendimos el reto. Esto iba de hacerse mayores, de crecer, de aprender, y, para ello, nosotros tendríamos que subir el nivel y ese hombre de aspecto serio estaba dispuesto a bajarlo para estar todos a la misma altura y tratarnos como iguales. Pronto los motes sustituirían a los apellidos y las risas al inicial aspecto serio de un hombre con un sentido del humor irrepetible, capaz de hacer comprender su ironía a niños de diez años.

Un 29 de febrero entró en clase anunciando que ese día era su cumpleaños (todos sabíamos los de todos) y, al preguntarle que cuántos cumplía, nos dijo con un aplomo absoluto que quince. Las risas no se hicieron esperar, ya que nos había acostumbrado a la sana costumbre de reírnos de nosotros mismos y él era el primero que invitaba a la broma con constantes referencias a su «melena» calva, pero él insistía en su afirmación. Bella forma de entender los años bisiestos y de entender también, veinte años después, que uno cumple los años que lleva en el corazón y no los que dictan las canas. Hacen falta muchos años, dijo una vez Picasso, para llegar a ser joven.

De los recuerdos que me llevo conmigo de aquellos tres años increíbles en los que los 40 de «C» nos empezamos a convertir en lo que somos, fue una vez que un compañero, en el tiempo de plástica, dibujó con muchísimo esmero un tanque con todas sus armas, todos sus aparejos militares, todas sus banderas y todos sus cañones a punto de conquistar una población. El dibujo en sí era impecable. Al enseñárselo, orgulloso, a Don Ángel para escuchar su veredicto, este dijo una frase que se me quedaría grabada y que daría alas, tal vez, a posturas que hoy implican mis actos. Cogiendo el dibujo, y tras examinarlo minuciosamente, desde sus ojos de pintor, le dijo: «muy bonito, pero no me gusta». Muy bonito, pero no me gusta.

Y así, hasta hoy. Estés donde estés, gracias Don Ángel por enseñarme a pensar.

Un mensaje de Miércoles de Ceniza. A los indolentes.

Así nos luce el pelo... -viñeta de B. Erlich-

Hay momentos en los que la realidad se hace tan clara a los ojos que uno no puede creer cómo otros no la pueden ver. O mejor dicho, cómo otros no la quieren ver. Asombra la facilidad de excusas y argumentos que encontramos en nuestro día a día para no transformar la realidad que tenemos al lado y asombra asimismo la capacidad que tenemos de creer con firmeza nuestras propias excusas y miedos hasta convertirlas casi en nuestros principios. Al final, subidos en la cima de nuestra pila de contundentes razones de peso, no cambiamos nada. El mundo sigue igual. Eso nos da, además, la autoridad de culpar a los que han intentado hacer algo o, por lo menos, la superioridad de señalar lo inútiles que han sido los esfuerzos de los que sí se han movido y lo engañados que estaban. Cuanto más claro se hace el momento histórico que estamos viviendo, con la primera manifestación a nivel mundial de la historia el pasado 15 de octubre, meses de manifestaciones y concentraciones que reivindican la no-violencia como esencia, reflexiones colectivas constantes en las plazas, invitaciones a tomar la palabra en la vida política, gente leyendo sobre política y economía en el metro cuando «de Corín Tellado, nunca habían pasado», cuanto más evidente se hace el momento, digo, más fácil se nos hace convertirnos en expertos tertulianos de sofá. Nos da miedo comprometernos (y cuanto más evidente se hace todo mayor es el miedo), por si la realidad llega a dolernos tanto que nos atrapa, obligándonos a salir de casa o de nuestra rutina, a abandonar nuestro sistema de comodidades personales, a acercarnos al otro, a comprobar que sólo con buenos argumentos no se para un desahucio, ni se proporciona vestido y abrigo a los chavales del Gallinero para sobrevivir al terrible invierno siberiano, ni se libera a las personas injustamente encerradas en los CIEs, ni se evita la cada vez mayor opresión de las grandes fortunas sobre los que depende del trabajo que sea para sacar adelante a su familia. Nos apoyamos, incluso, en nuestras propias estructuras de caridad que, aún promoviendo una asistencia necesaria, no transforman la causa de la injusticia. Nos da miedo, en fin, cambiar con los tiempos y adaptarnos.

Hoy es Miércoles de Ceniza, el día en el que la cristiandad celebra el inicio de la Cuaresma, un proceso interior y exterior de cuarenta días en el que se intenta acercar a la realidad del mensaje y el proyecto de Jesús de Nazaret; un proyecto, según los textos, de justicia, paz y amor. Aunque lo fácil, en este país de tertulianos y de miedo al compromiso, es quedarse en los símbolos externos más conocidos, no he querido dejar de traer a esta bitácora como iluminación un texto de Isaías, uno de los profetas más importantes para las tres religiones monoteístas, en el que nos recuerda algunas cosas de rabiosa actualidad sobre el ayuno que hoy se estrena. Las siguientes palabras están escritas en el siglo VIII a.C.:

¿Creen que el ayuno que me agrada consiste en afligirse, en agachar la cabeza como un junco y en acostarse con ásperas ropas sobre la ceniza? ¿Eso es lo que ustedes llaman “ayuno”, y “día agradable al Señor”?6 Pues no lo es. El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía;7 en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes.8 Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá.9 Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: “Aquí estoy.” Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias,10 si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, tus sombras se convertirán en luz de mediodía.

Mientras tanto, muchos, se conformarán con no comer carne y no tener sexo (siempre el «no») a lo largo de los viernes que incluyen estos cuarenta días de recorrido. Y lo llamarán ayuno. Pero ese ayuno tertuliano ni transforma la realidad ni es ayuno. Tiempo para reflexionar, creyentes y no creyentes, sobre nuestro lugar en el mundo y nuestra responsabilidad dentro del mismo. Feliz, e implicada, Cuaresma.

Buscándome la vida.

 

Disculpen la falta de actualización de estos días. Ando buscándome la vida. En breve (a ver si para esta tarde puede ser), algunos motivos por los que es una vergüenza que no nos dé vergüenza lo de Valencia o ‘la indolencia duele más que un porrazo’. Gracias por seguir la actualidad de esta bitácora, que día a día sigue creciendo. Cuando me dé de comer, me invito a unas cañas.

Es cupido este poema, a otra cosa. Recital romántico carnavalesco este domingo 19.

Romanticismo en estado puro.

Te has aburrido, un lunes más, en el trabajo. Has metido en la búsqueda de imágenes de Google «San Valentín». Te has atrevido a llegar hasta la página 7. Te has pinchado la necesaria insulina intravenosa. Has llegado a la conclusión, una vez recuperad@ de la experiencia, de que eso no tiene nada que ver con lo que pasa en tu cama cuando te metes con tu pareja. O con tu amante. O con ambas.

Se abre desde este momento la convocatoria oficial al grupo de amantes en tiempos revueltos, nocturnitas en paro, defensor@s de esperanzas perdidas, tripulantes del barco de Willy el Tuerto y demás personajes que nutren la lista de invitad@s a este evento a escupir poemas de amor romántico e incendiar cual griego indignado la última noche del fin de semana de Carnaval.

Todo ello será en un nuevo recital lúdico-poético en El Despertar este próximo domingo 19 de febrero a las 21:00 horas y os animamos desde ya a que vengáis disfrazad@s (yo lo haré) ya que habrá increíbles premios (que pensaré a lo largo de esta semana) para quién así lo haga. No podéis faltar!!!

¡Hazte con el libro ‘Cuaderno de Bitácora’ de el Mundo de Mañana!

La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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