cantautor

Esta etiqueta está asociada a 3 entradas

Bruce Springsteen cantando a Víctor Jara o la humildad y la coherencia.

No puedo resistirme a poner este vídeo en el Mundo de Mañana. Podría hacer las veces de Salón de Invitados, por el testimonio que supone y también por el deseo de que quizá, alguna vez, pudiera pasarse por acá su protagonista (¿imaginan?). El pasado 12 de septiembre, Bruce Springsteen actuó en Santiago de Chile. El día anterior se cumplían 40 años del golpe de Estado que mataría a Allende y a la democracia en el país latinoamericano. Lo que nadie podría esperar es que “el Jefe”, demostrando el por qué de su sobrenombre, en un momento de su concierto parase para comenzar a hablar en español de su primer encuentro con familiares de los desaparecidos en Chile en el año 88. Notablemente emocionado, resaltó que llevaba ese recuerdo en su corazón y, para sorpresa de todos, afirmó que “si eres un músico político, Víctor Jara sigue siendo una gran inspiración”. Tras esto, y una vez se excusó por su español, a la voz de “Víctor Jara vive”, comenzó a tocar en una solemnidad mágica la histórica ‘Manifiesto’ del cantautor chileno.

Ver el vídeo e imaginarse la reacción de los asistentes al concierto pone los pelos de punta. Grande, muy grande, Bruce Springsteen. No tenía por qué hacerlo, nadie se lo hubiera reprochado. Pero en un gesto de humildad y de coherencia que le honra, la estrella del rock internacional se hizo chiquita para cantar esto:

Gracias, Bruce, de corazón. Gracias.

 

Salón de Invitados: Hoy, Javier Maroto.

564328_10151140486087974_1367512608_n

Javier Maroto actuando en el Campo de la Cebada. // Foto: Fernando Cetrangolo

Continuamos con este espacio semanal que tantas satisfacciones está generando para el Mundo de Mañana y sus lectores. En esta ocasión, contamos en nuestro Salón de Invitados con la generosidad, la pluma ágil y la genialidad de Javier Maroto, músico y cantautor. Como es de la casa, ha entrado hasta la cocina, se ha servido de unas cervezas que ha traído y un puñado de panchitos y, mientras se hacían las pizzas, ha vuelto al salón para, en dos frases y tres ideas, cambiar el mundo y revolucionar la noche.

Javier Maroto se ha pateado los escenarios de todo el país y de parte del mundo llevando sus canciones hasta aquella persona que ha querido prestarle oídos y corazón. Con dos discos al hombro, ‘Luz’ y ‘Al revés’, Maroto ha demostrado ser todo un trabajador de la poesía, un artesano de las melodías, un proletario del arte, capaz de generar atmósferas únicas y un universo poético personal inconfundible e inspirador. Su próximo disco, que con toda probabilidad será grabado este verano, dará muestra una vez más de esa manera suya tan especial y detallista de hacer canciones, algo así como si estuviese construyendo un juguete a veces delicado y a veces rotundo. Los que queráis saber más de él, tenéis la suerte de que hace unas semanas se ha estrenado en spotify y podéis escuchar sus dos anteriores trabajos. Quizá ahí veáis que, desde sus inicios en El Retiro hasta sus éxitos en salas como Clamores o la Sol, Javier Maroto, con sus letras y su música, es un maestro componiendo pero, muy especialmente, en el arte de vivir viendo.

Esto es lo que nos ha contado en nuestro Salón de Invitados:

 

Desayuno / preparar desayunos

Me ducho, me visto / preparar duchas, ayudarles a vestirse.

Salgo para clase / acompañarles al cole / voy a trabajar /

Como / comemos

Vuelta a clase / vuelta al cole / vuelta al curro

Hora de salida, una caña con los colegas tal vez / a casa pitando a recogerles de la clase de fútbol

Estudio o curioseo el facebook, no sé…/ deberes y a preparar cenas

Un libro, una frikada en youtube y a dormir / lávate los dientes y a dormir que ya es tarde

 

Desayuno / preparar desayunos

Me ducho, me visto / preparar duchas, ayudarles a vestirse.

Salgo para clase, qué suerte que hoy no empiezo hasta las 10 / acompañarles al cole / voy a trabajar, a ver qué nueva chorrada me pide hoy el mamón de mi jefe /

Como / comemos

Vuelta a clase, qué coñazo / vuelta al cole / vuelta al curro, por Dios que sean ya las 18h

Hora de salida, hoy paso, me piro a casa / pitando a recogerles de la clase de inglés

Qué tarde més tonta se ha quedao no?/ deberes y a preparar cenas

Mi serie favorita, un colacao y a dormir / lávate los dientes…esta noche no hay tiempo para cuentecitos!

 

Desayuno / preparar desayunos

Me ducho, me visto / preparar duchas, ayudarles a vestirse.

Llego tarde a clase, mierda de metro / acompañarles al cole / voy a trabajar, mierda de atasco

Mal-como / hoy ni tiempo para comer

Paso, me voy al parque con Laura / vuelta al cole / vuelta al curro, no si ya verás como hoy no salgo de aquí hasta las 21h

Vienes a casa y la continuamos allí? / rápido que tenemos hora con el dentista…madre mía, de dónde saco yo ahora para el dentista?

Si quieres te puedes quedar a dormir…/ es que ese profesor no sabe más que mandar deberes? Cenas

Ni serie, ni facebook, ni colacao, ni dormir… / pero aún estáis despiertos? Jesús, que cruz!

……………..

……………..

……………..

……………..

Y si en vez de tan de cerca – tan de minuto a minuto, tan de hora en hora – miráramos un poquito desde arriba, a vuelo de pájaro, a vista de nube.

Y si en vez de recordar la agenda de hoy, de mañana o de pasado volviéramos el recuerdo a la memoria del corazón, a la de cuando éramos niños, cuando decíamos aquello de “yo de grande voy a ser…”

El tiempo, la vida feroz, que se escapa como agua entre las manos, es vida de muy distintas maneras: con crisis  -claro -, con trabajo – por supuesto -, con dolor – evidentemente -. Pero también existe la vida que buscamos. La utopía no es sino el truco de los poderosos para que no escapemos de nuestro trabajo-esclavitud.

Son muchas las señales que nos hacen entender que somos protagonistas de EL CAMBIO.

No es una crisis-terror, es una crisis-cambio.

Por primera vez y gracias en parte a esa genialidad de la comunicación llamada Internet, sabemos que nos engañan,

que no es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, es que aprovecharon para robar todo lo robable mientras creíamos ser felices,

que no es que no quede otra que flexibilizar el mercado laboral para ver la luz en el 2014, sino que están convencidos de que ahora o nunca es el momento perfecto para hacernos creer que tenemos que perder todos nuestros derechos laborales.

Que existen otras maneras de vivir y consumir, más comunitarias, más participativas, más redistributivas de la riqueza y menos agresivas con el planeta (¡ojito con la basura tecnológica generada por cambiar de móvil cada 6 meses!)

Que existe otra manera de educar, con menos contenidos, con más experiencias, con menos exámenes y más asambleas y sin religión en las aulas de una santa vez.

Que ellos son cuatro ricachones, viejos y viejas de corazón que perdieron su niñez tras un puñado de euros; y nosotros millares, legiones de hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, abuelas y abuelos, de cualquier condición, credo y lengua. Mandamos nosotros y no ellos por tanto.

Vamos a hacerlo. Vamos a ver el cambio. Es ahora. Es la historia que nos recuerda que no nos puede ganar la rutina, ni el trabajo, ni las complicaciones diarias.

Y qué suerte en definitiva, qué suerte caray, que nos ha tocado a nosotr@s ser la generación que hará más felices a las generaciones venideras.

-Javier Maroto-

…Y Pablo Guerrero me bautizó poeta.

Yo era un joven de barbas y pelos desordenados que se entretenía juntando versos en servilletas, en paredes, en libretas e incluso, alguna vez, sentado a un escritorio. Eran los años del amor, las noches, los recitales, los conciertos, los brindis (al sol, a la luna), los sueños, la utopía. Eran años tal vez igual que estos que ahora vivo, pero quizá con más compañía. Esa mañana me esperaba, en la parada de metro de  Antonio Machado, Javier Maroto (pelo desordenado, colores, guitarra, risa). Llegaría, poco más tarde, Álvaro Fraile (cuadros, lana, humo, voz). Era de día y era raro vernos con tanta luz (con tanto sueño), pero había un motivo, cosa que nunca hizo falta, para el encuentro. Hoy desayunábamos con el maestro.

Meses atrás, Maroto había musicado un poema de Pablo Guerrero y Álvaro se había encargado de grabar a ambos para el disco ‘Luz’ del primero. Desde entonces se permitían quedar de vez en cuando para hablar de la poesía, del mundo, del amor, de la música. Pablo Guerrero, el mítico cantautor, el poeta de la Transición, la voz de una Extremadura despierta, el autor de ‘A cántaros’, ese himno de libertad, se hacía cercano en un café sencillo. Los privilegios de la amistad y las buenas compañías me convertían a mí, en esa mañana de años atrás, en partícipe de ese café con sabor a tertulia añeja. La cita era en la cafetería ‘Los Poetas’ que, lejos de las resonancias parnasianas que pudiera tener, es un bar de menús del día y barra de zinc de los de toda la vida tirando a cutrecillo. Allí sentado a una mesa, con su cigarro encendido, su barba teñida por la nicotina y un cuerpo que no terminaba de llenar la chaqueta que llevaba, nos esperaba Pablo Guerrero.

La mañana de tertulia fue por unos derroteros muy distintos a los que yo me esperaba, de hecho no llegó a ser una mañana de tertulia como tal. El maestro, parco en palabras hasta el extremo, disfrutaba de la conversación y se limitaba a escuchar, como eternamente aprendiendo, y a asentir de vez en cuando o responder casi monosilábicamente cuando se le requería. Con todo, el ambiente exhalaba una magia especial, una sensación de historia personal irrepetible, y yo me había impuesto una misión particular para ese encuentro. En un momento dado, cuando así lo creí oportuno, realicé un gesto no muy habitual en mí y, abriendo mi zurrón gastado, le acerqué una serie de versos manuscritos al gran cantautor. “Me gustaría que los leyera, si quiere. Son míos. Para mí sería un honor…”. Guerrero los cogió con su mano de dedos gastados a fuerza de cuerdas de guitarra y, tomándoselo mucho más al pié de la letra de lo que hubiera pensado nunca, allí mismo, enfrente de todos, comenzó a leerlos en silencio. Fueron diez minutos, tal vez más, tal vez menos, de absoluto embelesamiento. La mística del momento vibraba con fuerza y las miradas de Maroto y de Álvaro me confirmaban que, a pesar del corte, había hecho bien. Al terminar la lectura de las hojas sin encuadernar que le había acercado, levantó la vista, aún con los papeles en la mano, me miró a los ojos, sonrió por debajo de la barba y el espeso bigote, y sentenció, con voz de bautismo literario, “Enhorabuena, eres poeta”.

Hoy se cumplen cuarenta años de la creación de ‘A cántaros’ y, para celebrarlo, Pablo Guerrero ofrece esta noche un concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid rodeado de amigos. Yo, rodeado de los míos, volveré a acercar mis barbas y pelos renovados al halo de este poeta para seguir creyendo en el amor, en la noche, en los brindis, en los sueños, en la utopía y en que, una vez, alguien me marcó con una responsabilidad y una forma de vivir el mundo que superan mis estrofas y van más allá de mis versos.

Hay que doler de la vida hasta que creer que tiene que llover a cántaros…

¡Hazte con el libro ‘Cuaderno de Bitácora’ de el Mundo de Mañana!

La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 3.654 seguidores

Este blog funciona bajo licencia Creative Commons

A %d blogueros les gusta esto: