Casamance

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Destino Casamance. Capítulo 3: La comunidad de Enampor.

Viene de ‘Destino Casamance. Capítulo 2: Primeros pasos en Ziguinchor

Redacción: Antonio Grunfeld

Fotografía: Ramón Montero, Antonio Grunfeld

El cansancio comienza a hacer mella en la expedición. Los síntomas del agotamiento (fiebre, diarrea, sueño, etc.) se confunden con posibles enfermedades como la Malaria, o la tan frecuente “viajera”, la cual nos aborda a los pocos días de aterrizar en países tan distintos al nuestro. Sabemos que es fundamental descansar, pero todavía no hemos visitado ningún proyecto y nuestras ganas por comenzar a visibilizar otras realidades nos lleva a llamar a Joseph Diatta, coordinador de la ONG Cineastas en Acción en la Casamance.

ENAMPORE1

Él fue el primer contacto que obtuvimos desde España, cuando ni siquiera habíamos decidido visitar esa región. Gracias a una amiga en común, pudimos dar con la Presidenta de Cineastas en Acción, Federica Romeo,  quien enseguida estuvo dispuesta a quedar con nosotros en el centro de Madrid, para guiarnos un poco en nuestro viaje. Tomando una cerveza en Tirso de Molina, Federica nos habla del proyecto que empezó a construir hace 3 años,y que poco a poco parece que se va consolidando. Un proyecto nada ambicioso, pensado para funcionar sin subvenciones del gobierno, y totalmente adaptado a los nuevos tiempos económicos.

Federica, italiana de nacimiento pero española de adopción, escapó del bullicio de Madrid para refugiarse en la sierra, donde tiene su sede la ONG. Con la sonrisa permanente en la boca y un trato realmente muy cercano, nos cuenta los proyectos que han llevado a cabo hasta ahora, con la pasión propia del que ve un niño crecer. Llegó a Senegal en 2010gracias a la ONGD ACPP (Asamblea de Cooperación por la Paz) el cual le sirvió principalmente para conocer a Joseph Diatta, y quedarse prendada de su pequeña comunidad en Enampor. De vuelta a España, Federica aprovechó su experiencia y sus contactos labrados en la producciónde cine y televisión, para lanzarse a la piscina en el mundo de la cooperación, con unos valores muy asentados y una motivación que contagia a todo su entorno.

Joseph Diatta, su contraparte en Senegal, nos recibe en una transitada rotonda de Ziguinchor. De aspecto tranquilo y con un francés exquisito nos invita a subirnos por primera vez a un autobús público de la ciudad. De camino nos cuenta que nació hace 54 años en Enampore: una pequeña comunidad  de unos mil habitantes a veinte minutos de ahí. Estudió economía en Dakar, pero prefirió trasladarse a La Casamance para trabajar como consultor de la cooperación española y alemana. “En Dakar no se puede vivir”, nos comenta mientras esperamos que se completen los pasajeros de un taxi-brousse (taxi-bosque) que nos llevará a Enampore.

Joseph Diatta

Joseph Diatta

Tras una hora de espera, tomamos rumbo hacia el interior de la región, acompañados de cuatro pasajeros más, que no parecen incomodarse ante los innumerables baches que ofrece el lamentable estado de la carretera. Por fin abandonamos el asfalto y el cemento, y nos adentramos por carreteras de tierra circundadas de naturaleza, que en la época de lluvias se hacen totalmente intransitables, según nos comentan.

Campamento Turístico de Enampore

Campamento Turístico de Enampore

Cuando llegamos al campamento, se respira una tranquilidad propia de los poblados africanos, y un anciano a la sombra de un árbol nos da la bienvenida antes de volver a sumergirse en su estado de meditación. Joseph nos cuenta que el campamento se inauguró por primera vez en 1975, con fondos aportados por la propia comunidad rural, y en 2010 fue completamente renovado gracias al apoyo de la cooperación francesa. Entre sus instalaciones, cuenta con un albergue de diez habitaciones y capacidad para treinta personas, construido siguiendo la arquitectura tradicional al estilo casa-impluvium, pero con paneles solares que abastecen de electricidad a unos cuatrocientos turistas al año. Además, el campamento esta dotado de cinco centros polivalentes, que se utilizan para diversas necesidades de la comunidad como cocina, bar-restaurante, escuela, almacén o taller de costura. Varias veces al año, reciben también la visita de los “viajeros y viajeras” de Cineastas en Acción.

Un hombre descansa a la sombra en la entrada del albergue turístico.

Un hombre descansa a la sombra en la entrada del albergue turístico.

Proyecto de Cineastas en Acción en Enampore

La base de los proyectos de Cineastas en Acción se centra en el intercambio cultural entre Europa y África, principalmente a través del cine. Como no recibe subvenciones del gobierno, el alcance de su actividad se limita por el momento a Senegal, Guinea Ecuatorial y España, pero esa libertad de financiación también le permite mantener una autonomía y una humildad en su campo de actuación, que muchas otras ONG’s han perdido en el camino.

Interior Albergue Turístico estilo “Casa Impluvium”.

Interior Albergue Turístico estilo “Casa Impluvium”.

En Enampore, organizan cada año unos “Viajes Solidarios”, donde invitan a todos aquellos europeos interesados en romper sus prejuicios sobre África, a vivir tres semanas en el campamento y compartir su experiencia con la gente de la comunidad. Por unos 1.500€, el viajero tendrá la oportunidad durante 15 días de conocer la belleza de la región a través de visitas turísticas, pero también deberá implicarse en la comunidad, y ofrecer su experiencia como herramienta de desarrollo. De esta forma, se organizan  diversos talleres audiovisuales o de manualidades dirigidos a los más jóvenes y se programan actividades de danza, percusión, proyecciones de películas o cuentacuentos.

Alumno del taller de fotografía impartido por Cineastas en Acción.

Alumno del taller de fotografía impartido por Cineastas en Acción.

Siempre bajo la premisa del “turismo solidario”, estos viajes están planteados de manera que la experiencia aporte en los dos sentidos. Por un lado, los viajeros salen por completo del circuito turístico tradicional y logran una implicación mayor en la vida de la comunidad. Y por otro, aportan ingresos a la región y formación a sus habitantes, para que el pueblo se siga desarrollando en los meses venideros. El dinero recaudado en estos viajes, sirve para cubrir los costes del viaje, y todo aquello que sobra es invertido en la rehabilitación de una casa Impluvium que cobija hasta siete familias de la comunidad. “Estas casas requieren mucho trabajo y por eso tienden a desaparecer” nos comenta Joseph, mientras nos habla de las virtudes de este tipo de estructura, que mantiene una temperatura fresca y deja correr el aire, pero que sobretodo sirve para que las familias se mantengan unidas bajo el mismo espacio.

Interior de la Casa Impluvium en reconstrucción.

Interior de la Casa Impluvium en reconstrucción.

En el año 2012, además de realizar un documental sobre el proyecto ( “El cuaderno de fotografía de Jules Matar”, ver trailer) la ONG comenzó un intercambio de videocartas entre niños senegaleses y españoles. Este proyecto, que actualmente se encuentra en fase inicial tanto en Senegal como en Guinea Ecuatorial, alberga una gran cantidad de posibilidades, tanto a nivel geográfico como temporal. Su objetivo es acercar las realidades y las culturas de los distintos países, a través de la comunicación de los propios niños y niñas.

En vídeos como este,los más pequeños reflejan sus conocimientos y sus prejuicios sobre el otro país, y abren una vía de diálogo con sus congéneres que se encuentran en otro continente. Lo que en un principio son preguntas sencillas para romper el hielo, con el tiempo se pueden convertir en diálogos muy profundos sobre sus distintos modos de vida. Si extendemos esta idea a distintos países del norte y del sur, las sinergias que se pueden establecer en el tiempo son infinitas, y muy enriquecedoras no solo para sus protagonistas, sino también para todos los seguidores de los vídeos.

En conclusión, Cineastas en Acción es un ejemplo de ONG que ha arrancado en los tiempos de “vacas flacas” de la cooperación, pero que a través de ingenio, austeridad y mucha ética de trabajo, está consiguiendo llevar a cabo unos proyectos totalmente libres de ataduras, con mucho impacto en el terreno y con un largo camino por delante. Si queréis más información, acercaros a su web en: cineastasenaccion.org

Continúa el próximo jueves 3 de abril con el cuarto capítulo.

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Destino Casamance. Capítulo 2: Primeros pasos en Ziguinchor.

(Viene de ‘Destino Casamance. Capítulo 1: La vuelta a Senegal‘)

Redacción: Antonio Grunfeld

Fotografía: Ramón Montero, Antonio Grunfeld 

Tras catorce horas en el Ferry, llegamos a Ziguinchor. Habiendo dormido poco y mal, nos despertamos al alba para disfrutar del paisaje que ofrece la desembocadura del río Casamance, donde con frecuencia se pueden ver delfines dando la bienvenida a la zona. Nosotros no tuvimos esa suerte, pero mereció la pena el madrugón, a cambio de vernos rodeados por kilómetros de manglares, que de vez en cuando se veían interrumpidos por cabañas de pescadores, con sus cayucos varados en la costa.

Amanecer desde el Ferry Aline Sitoe Diatta

Amanecer desde el Ferry Aline Sitoe Diatta

Lo primero que nos aguarda en el puerto es una larga fila de militares, lo que nos recuerda que estamos entrando en una zona que se encuentra en conflicto armado desde hace más de 30 años. Al traspasarla, nos esperan Alvar Jones y Esther Domínguez, una pareja de cooperantes que lleva ocho meses viviendo allí. Al igual que Jara, ellos se van a convertir en una pieza clave de esta expedición, a través de su hospitalidad y de su experiencia en el terreno. Tuvimos la suerte de coincidir meses atrás en Guinea Ecuatorial, cuna de la familia del padre de Alvar, y en poco tiempo surgió una confianza que se iba a ver consolidada en los siguientes días. Un correo electrónico desde España, y una llamada de teléfono desde Dakar, bastaron para que se interesasen por nuestro proyecto y nos abriesen las puerta de su casa. La suerte nos seguía acompañando.

Esther Dominguez en el proyecto “Futur Au Présent

Esther Dominguez en el proyecto “Futur Au Présent

Desde el primer almuerzo juntos en la Alliance Franco-Sénégalaise, compartiendo una Gazelle (cerveza local) y un plato de pescado con arroz, nuestros amigos empiezan a aportar ideas al proyecto. Son muchas las ONG’s que operan en la zona, y se puede encontrar cooperación de numerosos países, como Italia, España, Alemania, Estados Unidos, etc… Alvar trabaja como Delegado de Cruz Roja Española en Senegal, y Esther llegó acompañándolo, y en poco tiempo encontró un proyecto en Handycap Internacional. Ambos son personas muy críticas respecto a la Cooperación Internacional, y sus puntos de vista son el mejor filtro para que podamos seleccionar proyectos que funcionen y trabajen de una manera ética.

Alvar Jones en el Centro de Protección de menores de Kandé

Alvar Jones en el Centro de Protección de menores de Kandé

Todos nosotros tuvimos la suerte de coincidir en Bata (Guinea Ecuatorial) con Gustau Nerín, antropólogo y escritor especializado en África, quien escribió el polémico libro “Blanco bueno busca negro Pobre” (editado por Rocaeditorial). Si bien el libro suscitó numerosas críticas en el sector de la Cooperación, ya de por sí perjudicado por la situación económica y los recortes, bajo mi punto de vista es una manual de buenas prácticas, idóneo para aquellos que estamos empezando nuestra senda en este mundo, y de obligada lectura para todos aquellos que estén trabajando de una manera u otra en este sector. El libro critica con firmeza los excesos cometidos en el mundo de la Cooperación en estos últimos años, la mayoría de ellos llevados a cabo por instituciones y organismos internacionales (Naciones Unidas, Unicef, OMS, etc…), pero también muchos a causa de las malas praxis de ONG’s de gran envergadura como Intermon Oxfam o la Fundación Bill y Melinda Gates. A través de ejemplos basados en su experiencia personal, Nerín desmitifica el halo de pureza y heroicidad que han creado los medios de comunicación alrededor de la figura del cooperante y saca a relucir muchos errores comúnmente cometidos en este sector, como por ejemplo, proyectos llevados a cabo sin un análisis previo del terreno, o con un desconocimiento completo de las necesidades de la población local. Millones y millones de euros despilfarrados sin ningún sentido, cuyo único objetivo es llenar los bolsillos de algunos indeseables, justificando las necesidades que tiene el mal llamado “Tercer Mundo”. Y es que muchas veces, las necesidades de estos países son creadas directamente por estos organismos de cooperación, que llegan en tropel, arrasando, con las últimas tecnologías y los mejores equipos, sin pensar que cuando se acabe la subvención de turno se marcharán y abandonarán el proyecto sin haber dejado una solución real al problema. Errores garrafales en consonancia con la estructura de este sistema globalizado, pero que en este sector son siempre maquillados bajo el prisma de la ayuda humanitaria y la benevolencia de Occidente.

Un pueblo de pescadores a la orilla del río Casamance

Un pueblo de pescadores a la orilla del río Casamance

De vuelta a nuestra expedición, por la noche y tras una buena siesta, recorremos con Alvar y Esther las calles de Ziguinchor antes de sentarnos a cenar. La oscuridad es total en la mayoría de las calles (excepto en algunas rotondas que mantienen todavía la iluminación de navidad a finales de enero) y el estado del asfalto se encuentra muy deteriorado. Aún así, y aunque el aspecto no resulte muy acogedor, la ciudad tiene bastante vida por la noche, y nuestros amigos nos comentan que es relativamente segura en comparación con otras urbes africanas. De momento, ya notamos que las personas son más amables con nosotros, y que la presión por sacarnos algo de dinero ha disminuido drásticamente desde que salimos de Dakar.

Interior de una casa “Impluvium” en el pueblo de Enampor

Interior de una casa “Impluvium” en el pueblo de Enampor

Ya en el restaurante, entre cigarrillos y cervezas, y tras volver a gozar de la buena gastronomía del país (a precios irrisorios si comparamos calidad/precio con Europa ), discutimos ampliamente con nuestros anfitriones acerca de las distintas organizaciones que podemos visitar. Tenemos poco tiempo, un amplio abanico de proyectos y lo mejor: libertad total de elección y de creación. Ninguna organización ha financiado esta expedición, no tenemos ningún objetivo de lucro en mente, y por lo tanto tenemos que aprovechar esta situación para visibilizar proyectos desconocidos para la mayoría, y que mantengan una pureza en su ética a la hora de trabajar. Finalmente, nos ponemos todos de acuerdo, y nos inclinamos por cuatro proyectos que cumplen estos requisitos, a los cuales podemos acceder fácilmente, y que serán los protagonistas de los siguientes artículos. En Ziguinchor, visitaremos un Centro de Protección de menores apoyado por la Cruz Roja Española, y una casa de acogida que combate uno de los principales problemas del país: los niños de la calle. Nos desplazaremos a una pequeña comunidad rural en Enampor para conocer el proyecto autofinanciado de Cineastas en Acción, y por último, nos adentraremos a cientos de kilómetros hacia el interior del país, casi en la frontera con Guinea Bissau, para visibilizar un proyecto local que ha decidido rechazar el término de “Seguridad Alimentaria” para transformarlo en “Soberanía Alimentaria”.

(Continúa el próximo jueves en el Mundo de Mañana)

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La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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