Así es, amigas y amigos. Os traigo una buena noticia: tengo trabajo.
Es en un joven medio de comunicación digital que lleva ya unos cuantos meses de rodaje. Un medio en el que tengo libertad absoluta para publicar lo que quiera sin mayor censura que la que yo mismo me imponga. Un medio que me permite expresarme, investigar sobre los temas que siempre me han interesado, hacer periodismo desde el margen, desde los empobrecidos, desde los que nunca nadie nada, llevar a la portada lo que en otros medios queda relegado a la sección de sucesos, cuando les da por sacarlo. En este medio puedo incluso, cuando así lo requieren la actualidad o la vida, colgar mis reflexiones personales y algún que otro verso libre.
Tengo trabajo. Tengo trabajo y, además, como podéis ver, de lo mío, de aquello para lo que durante tantos años de estudios y experiencias a uno y otro lado del océano me he preparado. Este trabajo que tengo me lleva muchas horas a la semana, las que mi vocación y mi búsqueda de la calidad me exigen. Sin embargo, lo hago muy a gusto. ¡No está la cosa como para despreciar un trabajo que tiene que ver con lo que uno quiere para su vida! Estas horas las empleo no sólo para redactar los distintos reportajes sino también para programar, diseñar secciones, novedades, formas de llegar a los distintos públicos, distribución en redes sociales… Y es que no os lo he comentado pero resulta que en este trabajo que tengo llevo un cargo de una cierta responsabilidad.
Tengo trabajo. Un trabajo que, además de todo lo expresado, es muy satisfactorio. Recibo mucho cariño de unos lectores que, desde sus inicios, han acompañado a este medio, comentado sus entradas y replicado sus informaciones en sus casi treinta mil visitas. Satisface también el hecho de poder escribir artículos tan sinceros y con tan buena acogida en otros medios como este sobre El Gallinero, este otro sobre el terrible incendio del penal hondureño de Comayagua o la injusta historia de la niña Gift. Denuncias todas ellas que dan sentido tanto a mi trabajo como al propio medio de comunicación que las acoge. Denuncias que en otros lados no aparecen y que demuestran que merece la pena que este medio siga adelante haciendo su labor.
Tengo trabajo. Pero os he engañado un poco: no es noticia. No lo es porque, de hecho, no es nada nuevo o nada que no supierais. El medio de comunicación digital en el que trabajo se llama el Mundo de Mañana. Soy mi propio jefe desde hace casi un año y medio. Es una apuesta personal y vocacional que me lleva mucho tiempo de dedicación, mucho cariño y muchas muchas muchas satisfacciones. Me lleva, como digo, mucho trabajo luego, estando en paro, no estoy ni mucho menos parado. Lo único que le faltaría para cumplir con lo que se entiende por «tener trabajo» no es otra cosa que un sueldo, una remuneración que me permita dedicarle a esta bitácora el tiempo que merece y los medios técnicos que necesita.
Me he propuesto conseguirlo y, para ello, necesito de vuestra ayuda. Os la pido con humildad, con cariño y con confianza. El formato que he elegido para poder financiar este proyecto es a través de una página de crowdfunding, en concreto la que podéis encontrar en este enlace. Las aportaciones que os sugiero van desde los 5 euros hasta todo lo que uno quiera dejar. Cualquier apoyo es válido con tal de conseguir los 3.600 euros presupuestados antes del 24 de junio, fecha tope para conseguir la financiación. Si sois lectores de el Mundo de Mañana, os parece que merece la pena y queréis apoyarlo, esta puede ser una buena de hacerlo. Si aún así no tenéis posibilidad de hacer ningún aporte económico ¡no pasa nada!, mover el enlace entre vuestros conocidos también puede ser una muy buena ayuda. ¡De cinco en cinco euros, entre muchos, podemos ser capaces de llegar a los 3.600 antes de la fecha señalada! No dudéis en echar un vistazo al enlace para resolver cualquier duda que podáis tener al respecto de cómo funciona exactamente esto.
http://www.lanzanos.com/proyectos/el-mundo-de-manana/
Mil millones de gracias por vuestra confianza y por entender lo que supone para mí, también laboralmente hablando, este proyecto. Os iré informando de qué tal va la recaudación y de curiosas propuestas que irán surgiendo (atentos a «la apuesta de la semana») para fomentarla. ¡Tenemos cuarenta días para conseguir este reto! ¡Seguro que, entre todos, lo conseguimos! ¡Gracias!
Escribo este post de urgencia para compartir algunos enlaces sobre algo terrible que está sucediendo desde las últimas horas de la noche de ayer martes. Esto, aunque no aparezca ni tan siquiera reseñado en los «grandes medios», es noticia. Es necesario darle voz y replicarlo por todos los medios posibles. El páis en conflicto desde hace ya demasiados meses ha sufrido lo que se denomina un blackout en las telecomunicaciones. Este termino se refiere al corte total de las conexiones a Internet y los dispositivos de telecomunicación móvil. La gente no tiene manera de contar lo que está pasando. Les han bloqueado. Mientras, empiezan a llegar las primeras imágenes de matanzas en las calles e informaciones que señalan que se están realizando auténticas masacres aprovechando el citado blackout. Para más información, aparte de los enlaces que colgamos a continuación, se puede seguir la página de facebook Revolución Siria 2011. España.
En este primer vídeo se puede ver un desarrollo que confirma cómo ha ido evolucionando el blackout desde ayer por la noche.
En este otro enlace, el Huffington Post (sección de tecnología) comenta el apagón. Lo podéis leer en este enlace.
Por último, un vídeo muy duro, que, como se suele decir, «puede herir su sensibilidad». Una sensibilidad tal vez ya endurecida ante matanzas que duran ya tanto tiempo ante la pasividad de los gobiernos defensores de la Democracia. Son imágenes que llegan de las matanzas que se están realizando en las calles, en este caso con francotiradores.
A lo largo del día intentaremos completar la información con los nuevos datos que vaya surgiendo.
En esta España de los atentados diarios a los Derechos Humanos ya tenemos al primer muerto por haberle sido negada la atención sanitaria. Se llama Alpha Pam, es senegalés y murió en Mallorca de tuberculosis. No le trataron por no tener tarjeta sanitaria. No tenía tarjeta sanitaria por ser extranjero. Lo explica fenomenal y con una extensa relación de datos Pintiparada aquí. Este recorte humano por el bien de nuestra economía y del Estado del bienestar pesa ya sobre nuestra conciencia. No hemos recortado un sólo céntimo de rescate a la banca o de la fabricación de armas, hemos recortado la vida de Alpha Pam. Así es como España sale de la crisis. Por la puerta grande y con dos orejas, como nos enseña nuestra cultura de festividad en la muerte y en la sangre.
En esta España del enriquecimiento a costa de los Derechos Humanos ya tenemos una fábrica con cientos de trabajadores/esclavos muertos en Bangladesh. Van, por ahora 622, una cifra de vidas que, de haber sido occidentales, supondrían una de las más grandes tragedias de la Humanidad en las últimas décadas pero que al ser «simplemente» de Bangladesh pasarán al olvido como parte de la balanza de costes de nuestro sistema. Pero resulta, sin embargo, que no nos podemos olvidar porque, en esa fábrica de los 622 muertos, se trabajaba en condiciones infrahumanas para marcas españolas tan conocidas como Mango y El Corte Inglés. No puede ser que no pase nada. No puede ser que nadie vaya a decir nada.
Para rematar el inicio de la semana, y saliéndonos un poco de nuestras fronteras, llega la noticia de que el rinoceronte negro se ha extinguido. Esto, que ciertamente trata de un animal en el que no había reparado ni había sentido una especial sintonía con él en mi vida, me deja hecho polvo y avergonzado como especie. Más cuando la información se completa con el dato de que el último ejemplar de esta contundente y solemne familia de animales ha muerto abatido por los disparos de un cazador furtivo. Y será la cosa de enfrentarme a imposibles o el vacío que deja la propia imposibilidad del retorno (ya nunca más este animal vivo), pero me siento habiendo cometido un gran fallo como parte de la Humanidad.
Sin embargo, este post cabreado no estaría del todo justificado (ni su titular) de no ser porque, a pesar de todo lo dicho, la noticia del día en medios y redes y lo que se lleva todos los trending topics desde ayer es que Mourinho (un entrenador de fútbol) estuvo comprando en IKEA. Así es, amigos y lectores de esta bitácora, todos los ojos de los habitantes de esta piel de toro maltrecha puestos en la supuesta compra de un señor en una tienda de muebles (al parecer, cajas, cinta aislante y todo ello «muy serio y hablando en portugués»). ¡Viva España! ¡Viva Maura!
Lo peor de todo es que la noticia no consiste en que este cabrón comprará en domingo, día de las madres para más inri, no. El meollo de la cuestión no consiste en que este tipo, como tantos otros tipos, haga uso de los injustos horarios laborales impuestos en su día por doña Esperanza Aguirre que permiten trabajar en domingo y deshacer lo poquito de conciliación familiar que nos quedaba. La noticia es, simple y llanamente, que un portugués fue a comprar a Ikea unas cajas. Esto deja a la noticia del fin de semana que hablaba de las conspiraciones de Mercedes Milá y las grandes marcas para echar a una pobre concursante cuyo único delito era tener la misma ausencia de materia gris que sus compañeros a la altura de una exclusiva mundial. Casi justifica y ayuda a entender, viendo el nivel de prioridades, que las masas se estén uniendo para clamar justicia, boicotear a la pantalla amiga y exigir a Vasile, con campañas on line, manifestaciones y artículos, que vuelva la pobre concursante vilipendiada a Gran Hermano.
Y, mientras, Mariano en su sofá encendiéndose un puro y diciendo para sus adentros: «qué fácil esh gobernar Eshpaña».
¡Extra, extra! ¡El Mundo de Mañana responde ante sus lectores! ¡Salen a la luz datos que hablan del estreno nuevas secciones y de una más que probable profesionalización de la página! ¡Extra, extra!
Todo parece apuntar que la primavera le está sentando de maravilla a esta página que os pertenece a todos vosotros. Se conoce que el reciente riego centroamericano está haciendo brotar con inusitada fuerza los frutos que llevábamos meses esperando. En los siguientes párrafos os lanzamos, a modo de adelanto, una novedad, un estreno y un rumor (que para algo esto es una página de periodismo).
La novedad se refiere a uno de los pasos más importantes que hemos dado en el Mundo de Mañana: Nos profesionalizamos. ¿Qué queremos decir con esto? Aunque en aproximadamente una semana le dedicaremos una entrada específica al tema contando todos los detalles y recogiendo todas vuestras opiniones, avanzamos algunos detalles de esta decisión. Nos hemos propuesto, en vista del buen camino que esta tomando esta página en su escaso año y medio de vida, cumplir a rajatabla el plan de medios que nos propusimos a principios de año y hacerlo con la calidad que merece. Queremos también que el Mundo de Mañana siga siendo vuestro, de nadie más. Es por eso que nos hemos lanzado a crear un proyecto de micromecenazgo (crowdfunding) que nos permita liberar el tiempo suficiente para crear contenidos de calidad con una periodicidad constante. Para llevarlo a buen término necesitamos urgentemente vuestra ayuda. No pasaremos a la fase de financiación hasta que no consigamos que el proyecto tenga 100 votos. Eso, los lectores de el Mundo de Mañana, lo consiguen con la gorra. ¿Hacemos una apuesta de cuántos días (u horas) tardamos en conseguirlo? ¡No os llevará más dos minutos! Podéis votar, si os parece, aquí: http://www.lanzanos.com/proyectos/el-mundo-de-manana/ ¡Muchas gracias por la confianza!
El estreno es uno de los más esperados de esta nueva temporada de el Mundo de Mañana. Llega, al fin, nuestro primer visitante al Salón de Invitados. No os imaginais las ganas que teníamos… Aunque hasta mañana miércoles no desvelaremos el nombre (estad pendientes), os aseguro que os va a encantar. Esta página se llenará de carisma, de talento y, por qué no decirlo, de sorpresa. Sorpresa al ver el tema que nos proponga. Este Salón de Invitados es libre y aquí se habla de lo que a uno le dé la gana…
El rumor, para crear más intriga si cabe, va referido a una más que probable nueva sección en la página. Quizá, quién sabe, si el destino y las constelaciones se cruzan, si la fortuna se gira y nos mira a los ojos, podamos contar con el lujo de una nueva firma fija en el Mundo de Mañana. Una actualización semanal que no dejará indiferente a nadie y que será, con total seguridad, replicada en vuestras redes sociales. ¿Quién será? ¿Qué será?…
Y ahora… ¡votad, votad, malditos! ¿Llegaremos antes del viernes a los 100 votos necesarios?
Hoy es el Día del Libro y todo el mundo anda comentando las ventajas de la lectura, la maravilla que es tener a ese gran compañero del ser humano entre las manos, los autores que le han marcado y aquellos imprescindibles para esta temporada. En una muestra de rebeldía contra mi propio pasado, en vez de hacer un elogio a ese objeto sagrado como procede y como en tiempos hacía casi con devoción, no sea más que por llevar la contraria, hoy les voy a presentar los «10 motivos para no salir con un poeta». De recomendada lectura especialmente para jovencitas inadvertidas y de inocencia intacta.
Estos son los 10 motivos que les presento para no salir con un poeta. Si aún así, quizá por lo místico de la fecha de hoy, no les he convencido, les invito a pasarse este jueves 25 de abril a las 21:30 por N del T (C/ Tabernillas, 15) y me ven recitar un rato. A mí y a mi ego, claro está.
5/ II / 2013
Vuelo Madrid-Miami, más o menos sobre el Triángulo de las Bermudas.
«La única aventura posible/ es vivir viviendo./ Abrazar los horizontes,/ diluirse en el mar,/ ser una gota de Humanidad/ desparramada en el cosmos./ Vivir viviendo,/ abriendo destinos./ El ojo de un bebé/ no cambia/ hasta que muere anciano./ La aventura se mueve,/ baila, gira,/ no se sabe estar quieta./ Vivir es salir./ La aventura está fuera de tu tierra.»
Despego otra vez. Salto el charco de nuevo. Bajo mis pies, las olas mansas y los destellos blancos del sol. En el horizonte, palmeras, montañas verdes, cielos infinitos, noches estrelladas. Vuelvo a Centroamérica, con sus gentes, con su visión del mundo, con su libertad, autenticidad y aventura, con su sabor a pueblo, con su voz eterna. Vuelvo a Centroamérica donde es posible que siga yo mismo esperándome desde hace ya más de dos años. El destino concreto, en esta ocasión, Nicaragua, tierra de Sandino y de Gioconda Belli.
El viaje lo hago, desde su inicio en Barajas hasta su conclusión en una mecedora bajo una noche fresca de Managua, junto a mi buen amigo y compañero de batallas políticas Arturo Warleta. En el aeropuerto esperan Alberto Menoyo, mi mayor descubrimiento en meses, y Castrillo, anfitrión nica de tantas noches y tantos karaokes. No tardo media hora en conocer al que será el cuarto integrante de la familia managüense, el gran Sergio Bollaín. Juntos, Arturo, Alberto, Sergio y yo, formaremos una hermandad conocida como los Hermanos Dalton, la Casa de los Cochones*, Dos Cheles y Medio o los Tres Mosqueteros y Dartagnan. Inigualables compañeros de viaje y vida en el intenso mes nicaragüense. Compinches de noches y ligues, confidentes de experiencias, charlas e ideas. Esta experiencia en Nicaragua es, en gran parte, ellos.
El motivo de mi viaje, desconocido por muchos, es un proyecto en el que llevo trabajando meses y que llena de ilusión y entusiasmo mis días. Un proyecto vital que nace ahora pero que implicará, de funcionar, el resto de mi vida. Tras mucho tiempo de reflexionar y estrujarme el cráneo, tras mirar la realidad acá y al otro lado del charco y buscar la forma de acabar con tanta injusticia, tras intentar reconciliar mi ética y mi política, di el verano pasado con un clave que ha revolucionado, desde entonces, mis días. Fue volviendo en coche de un fin de semana en Cuenca con mi hermano Miguel Ángel Coloma. Tras criticar con cierta tristeza la situación actual y ver cómo el sentido común dictaba ideas fácilmente aplicables para superar la crisis-estafa que tenemos encima, surgió la palabra. Una palabra, desde la frase que tengo como lema personal que dice que la mejor denuncia es comunicar la esperanza, de la que podía podía salir toda una ideología. Algo nuevo por lo que podría merecer la pena luchar. Una bandera nueva que, superando las antiguas, nos uniera en un único frente mundial frente al que oprime y explota. Treinta años después, al fin, mi ideología, aquello en lo que creo. Tardé poco tiempo en compartir esta idea, esta urgencia, con mi compañero de batalla en las pasadas Elecciones Generales, Arturo. Aceptó el envite de redactar un ensayo a medias y subió a órdago: Teníamos que hacerlo en Nicaragua. No sólo porque él estuviera viviendo allá, sino porque lo que nos traímos entre manos sólo podía nacer en el Sur. Dicho y hecho, tras un proceso vivido a través de dropbox, correos y locutorios vallecanos en el que llegó a evolucionar incluso el término inicial, menos de cinco meses después, estoy acá, en Nicaragua, dispuesto a escribir al alimón un librito que tal vez pueda servir para revolucionar la realidad. Estaba a punto de nacer la ideología del siglo XXI, la última hija de la Revolución Francesa. Estaba a punto de nacer el Fraternismo.
Y entre mil post-it, mil debates, ideas que van y vienen, descubrimientos fundamentales, invenciones ya inventadas décadas atrás, piezas de un puzzle que encaja sólo y viajes al futuro con billete de vuelta, ha dado también tiempo para disfrutar de lo que Nicaragua ofrece. Nicaragua es un país maravilloso, con un paisaje de ensueño rodeado de volcanes humeantes y lagos kilométricos, en el que es muy fácil sentirse en casa. Quizá demasiado fácil para los que tenemos fecha de retorno y poco que hacer por la otra orilla. Es tan parecido a Honduras en tantas cosas que le es muy difícil a mi corazón no quedarse enganchado casi a diario. La mayor diferencia, que se hace patente casi desde el primer momento, es el nivel de violencia. Acá sí se puede salir a tomar una cerveza por la noche y permitirte el lujo de volver tarde a casa sin miedo. Pienso en mis hermanos hondureños y se me pone un nudo en la garganta, de tristeza pero en parte también de esperanza. Sólo estamos a una frontera. Honduras puede llegar a ser así, puede vivir en paz, puede disfrutar de su cultura y salir de la miseria. Urge tanto gritar al mundo estas injusticias y enseñar que pueden ser cambiadas con algo de voluntad…
Dentro de las escapadas más intensas e interesantes que hemos hecho de nuestro encierro literario ha estado la que hicimos al IX Festival Poético de Granada. Granada, sin duda, es una de las ciudades más bonitas de la Tierra, con un encanto especial que se desprende de cada esquina. Casas coloniales de todos los colores posibles, jardines exuberantes que invitan a perderse en ellos como una planta más, paseos amplios bajo un cielo que es varios cielos dependiendo casi del minuto del día en el que te encuentres, un pueblo agradable, librerías… Y si encima uno tiene el privilegio de escaparse en medio del Festival Poético la experiencia es inigualable. Hasta allá nos hemos escapado con la mara granadina formada por Alba, Lydia, Ramón, Irene y Lenin. Los días han dado tanto de sí que hemos llegado, incluso, a montar un recital en el Garden Café. Creo que con esto, y con el abrazo maternal que me dio Gioconda Belli, he tocado una de mis más altas cimas poéticas hasta la fecha.
«Y, tras esto, el pequeño poeta , resguardado por la noche y una luna llena infinita, agarró un bus y se dispuso a cumplir su palabra. Recorrió cientos de kilómetros, visitó paisajes nuevos, reconoció señales, colores y calores. Atravesó la frontera. Bajo del bus. Vio la bandera al lado del nombre que llevaba grabado en el corazón. Se agachó. Tocó la tierra con sus dedos, dedos manchados que recogerían de vuelta su pasaporte. Volvió al bus y, por horas, lloró emocionado y sobrecogido. Estaba en casa.»
«…Se reencontró con Melvin, su cómplice. Le abrazó. No se creyó hasta horas después que fuera verdad. Volvió al barrio. Le temblaron las piernas frente a su casa. No le salieron las palabras con Bélgica. Sorprendió a Asentamientos en medio de misa. Se quedó enganchado a Erick. Volvió a dormir en la seguridad de la amistad de Silvia y Óscar. Sus pasos le llevaron hasta Paso a Paso, conoció el proyecto de la panadería, vio la guardería llena de niños y el dispensario lleno de medicamentos, se pateó todas las universidades de San Pedro Sula en busca de Meli, de Danny y, al fin, de Tammy. Volvió a casa de Lourdes. Vio a todos igual pero más ellos. Abrazo al maestro Bryam. Se rió con Fredy. Pasó otra noche. Comió con Maryi y Melvin. Le llevaron a tomar una granita (cuánto tiempo…). Se abrazó con Gerardo. Quedó con Anita y se vacilaron. Volvió a El Porvenir. Le tembló la voz. Subió la colina. Llamó a la puerta. Se encontró cara a cara con Don Ramón. Se llevaron las manos a la cabeza. Lloraron. Se rieron. Conoció la llave del agua en la propia casa de Don Ramón. Se emocionó al ver el agua. El agua. Al fin el agua. Se despidió. Se despidió de todos. Visto y no visto. Ya está. Bélgica, una vez más, le confirmó lo que ya sabía. Erick le renovó el cuello con una cruz vivida. Silvia y Óscar le dijeron hasta la próxima. Se despertó en la noche. Dijo hasta luego a la Rivera. Volvió al bus. Se sentó y, al amanecer, se dio cuenta de que, junto a él, el poeta, había alguien más. Había vuelto, a su ladito, casi encima de él, Miguel Ángel.»
La vuelta a Nicaragua, tras los tres días hondureños, ha sido para rematar el ensayo pero, también, para disfrutar de la amistad que por estos confines ha nacido. Así que utilizo la tarde para escribir, la noche para salir y la mañana para recuperarme. Hay mucho que celebrar, entre otras cosas el cumpleaños de Arturo, y muy poco tiempo. Queda una semana de este mes loco e intenso y los planes son muchos. Entre otros, agotar las horas en el Fandango, probablemente el mejor garito de Managua, y cerrar todos los karaokes que nos sean posibles. Mi compinche noctámbulo, Alberto, así lo convenía mientras los abuelos se quedaban cuidando de la casa. Este mes nica también ha sido, aparte de lo profundo, salir, reírme, reaprender a disfrutar de la vida, que buena falta me hacía.
Y así, los días han ido pasando hasta llegar a esta fresca noche de Managua en la que da por concluido este viaje y, con él, este nuevo Cuaderno del Sur. Me vuelvo con nuevos y buenos amigos, con muchos planes por concluir, con los abrazos necesarios de Honduras y con un libro bajo el brazo. No está mal. Todo apunta a que, más pronto que tarde, habrá un nuevo cuaderno de Nicaragua. Pero eso sólo el tiempo y la ya inminente Revolución Fraternista lo dirán. De sus luchas y sus propuestas les hablaré más adelante. Por hoy quedémonos acá, en América, disfrutando de la amistad y, por fin, de nuevo, de la libertad, la autenticidad y la aventura.
4/ III/ 2013
Managua. En una noche fresca y estrellada.
La bohemia no era vivir en un ático en el barrio de Las Letras con una ventana que miraba al Sur. No era tampoco salir, quemar la noche, reflejar mi rostro borroso en mil cristales de mil escaparates a la luz de las farolas, como no lo era tampoco deambular entre versos, tinta y tantas mujeres. La bohemia no era llevar la sección de cultura de un periódico en Madrid, estar a la vez en todos los eventos, rodearme de escritores, poetisas, cocineros, escultores, periodistas y actrices, latir al mismo ritmo de la ciudad por las mismas venas y con la misma sangre. No, no consistía en esto la bohemia. No era, aunque lo pareciese, conspirar para cambiar el mundo en la barra desgastada de un tugurio de verjas cerradas, escuchar villancicos en garitos ocultos adornados por neones verdes y rosas, emocionarse cada noche con las mismas canciones frente al mismo piano y las mismas voces añejas. La búsqueda del hada verde en distintas latitudes y fronteras no era tampoco la bohemia. La bohemia no era, en fin, la vida luminosa del que busca la bohemia en un tres cuartos y una larga bufanda granate. La bohemia del Madrid bohemio del Callejón del Gato, las Cuevas del Sésamo y las guiris, la de los bares siempre abiertos y las rondas en bucle, la de compinches y versos y sueños. No. La bohemia no era eso.
La bohemia era vivir en un piso angosto con goteras y humedades en Vallecas donde no puedes dar cuatro pasos seguidos y que por toda referencia literaria tiene el haber sido construído en 1927. La bohemia era no conseguir publicar cuatro malas crónicas por el Buey Apis de turno para poder ganar al menos veinte duros, malvender mis libros por tres cochinas pesetas, empeñar el abrigo, pasar frío. Era, y no me había dado cuenta, ser consciente de que «las letras no dan para comer. ¡Las letras son colorín, pingajo y hambre!«, gritar en las entrañas que «en España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser sinvergüenza«, luchar por mantener tus principios entre plato y plato de arroz. La bohemia era no resignarse, seguir llamándome pueblo a pesar de lo que opinen mis buenos amigos modernos, compañeros leales y clientes de buñolerías que ya sólo puedo mirar desde fuera. En esta España que tenemos hoy de hace cien años, la bohemia era contemplar con estupor cómo la polícia, «trope épico, soldados romanos, sombras de guardias«, revienta al pueblo, rompe los cristales de los humildes, genera drama en las calles. Era acabar en el calabozo por decir verdades y tener talento, querer instalar la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol, gritar ¡Muera Maura! a pleno pulmón. Encontrarse con viejos conocidos que ahora son ministros, recalar en el café donde te invite a una copa un admirable amigo artista al que el éxito y los laureles le han sido generosos, comprobar cómo de cercanas están las miradas de cariño y admiración con las miradas de compasión; todo esto, y yo no lo sabía, todo esto era la bohemia.
Abrir una vez más ‘Luces de bohemia’. Mirar a este Madrid absurdo, brillante y hambriento. Comprender. La bohemia era esto.
¡Muera Maura!
A pesar de tanta sombra, de tanta tristeza y agobio en el ambiente, a pesar de los constantes «no se puede, abandona, tira la toalla» que inundan la actualidad y la realidad de tantas personas cercanas, algo sabe misteriosamente a nuevo en el aire. A poco que rasquemos, como convocado por la recién estrenada primavera, aparece un sentimiento de esperanza en lo que está por venir, que creemos que será bueno. Este sistema caduco se agota, da sus últimos estertores, la bestia agoniza lanzando sus postreras dentelladas, que hieren pero no vencen ni convencen. Estamos a punto de estrenar algo nuevo, algo que acompaña a esta primavera, la estacional y la que comenzó en Túnez en el año 2010, y, por el motivo que sea, somos capaces de presentirlo si nos detenemos a pensarlo. Quizá no sea más que porque necesitamos agarrarnos a esta esperanza para continuar, pero hay algo que nos dice que existe realidad bajo todo este presentimiento.
Hablar de amigos siempre es un motivo de orgullo, en cualquier ámbito y sin motivo. Hablar de amigos cuando hacen algo grande, es maravilloso. Hoy quiero traer a ‘el Mundo de Mañana’ el estreno de un libro de una de mis mejores amigas. Paloma Rosado, un ángel que el destino y el partido Por Un Mundo + Justo pusieron en mi vida hace ya casi cuatro años, acaba de sacar a la luz el fantástico ‘La revolución de la fraternidad’, un libro que anticipa un cambio inminente. El ensayo, que hoy mismo llega a las librerías de toda España de la mano de la editorial Destino, habla de uno de los valores revolucionarios que están empezando a surgir en nuestra sociedad y que está cargado de esperanza: la fraternidad. Una fraternidad que toca todos los ámbitos de nuestra existencia, desde el personal hasta el social y político pasando por nuestras relaciones familiares, de pareja, etc. Paloma nos cuenta en este fascinante manuscrito que la ciencia ya ha demostrado empíricamente que lo que más feliz hace al ser humano es la solidaridad, la entrega altruista al otro. Lo que más feliz nos hace. Así, sin más, demostrado con datos.
Estas reflexiones, conversadas durante años con Paloma, son las que abren la puerta al libro en el que ando trabajando con mi buen amigo Arturo Warleta y del que pronto os hablaré. Precisamente ella es la encargada de uno de los capítulos del libro, desde la autoridad que le da lo que acaba de publicar. Somos muchos los que pensamos que esa fraternidad puede ser un motor social real y revolucionario que transforme la realidad desde la no violencia. El camino de documentarlo para compartirlo y debatirlo se vuelve fundamental.
Sobre Paloma, qué deciros… Tal vez que es transparente, que es un ser humano echo de luz, que me fio de ella. Tener acceso a un libro que se sabe cargado de sinceridad me parece, hoy por hoy, un privilegio. No hay artificio en sus palabras, no hay trampa ni cartón, no nos intenta vender nada. Con humildad pero desde la profunda perspectiva que le da su experiencia vital nos habla de cambios necesarios y procesos esperanzadores que, sin darnos cuenta, ya están en marcha. A mí, que tantas veces me ha ayudado a caminar, a ubicarme, a luchar contra «Saturnos» oscuros, me es imposible leer su libro sin escuchar su voz en cada frase. Este libro, esta ‘Revolución de la fraternidad’, es cien por cien Paloma Rosado. Eso, para quien me conozca un poco, sabrá que es una de las mejores cosas que yo puedo decir de este ensayo. El libro, como Paloma, es luz, compañía, cercanía, tranquilidad, juego, compromiso, denuncia, risa, sensibilidad, esperanza, serenidad, visión…
Vamos que, aunque no sea lo habitual en estas páginas, os invito a haceros cuanto antes con este libro. Estáis tardando. En serio. Hago de garante, si es que eso os sirve de algo. Tan seguro estoy de que lo vais a disfrutar y de que os va a venir bien, que me comprometo a liar a la autora para que un día se pase por el Salón de Invitados de este blog, aún por estrenar.
La primavera está llegando… ¿no lo notáis?