Bitácora

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Un mes para convertir un blog en un medio de comunicación alternativo.

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Sé que sois muchos los que estáis deseando verme bailar ‘Moves like Jagger‘. Sé también que faltan vídeos de gatos, poemas dedicados y fotos extra con polos. Y me consta, por supuesto, que esperáis con ansia estival las merecidas recompensas prometidas a todos los mecenas de el Mundo de Mañana. Que nadie pierda la calma. Todo está bajo control. Tengo un plan/propuesta que os puede interesar.

Efectivamente, si todavía no has recibido la recompensa que esperas con ganas desde hace un mes es porque, en un inesperado giro, se nos ha ocurrido juntar todas las sorpresas de golpe y ofrecéroslo a modo de reinauguración de el Mundo de Mañana. A ver qué os parece.

Nos hemos propuesto, a lo largo de este mes de agosto en el que, seamos sinceros, no entra en internet ni perri, modificar todos los aspectos de la página que propusimos en el crowdfunding y algunos más que han ido surgiendo sobre la marcha. Algunos, de hecho, ya se pueden descubrir en la portada. La idea es, en el mes que tenemos por delante, terminar de transformar en la medida de lo posible este blog en un medio de comunicación alternativa. Casi nada. Es una apuesta ambiciosa pero, gracias a la confianza que demostrasteis con vuestro apoyo y a la inesperada especie de redacción que está surgiendo en torno a la página (sí, amiguitos, se está montando un equipo de redacción… increíble…), creemos que es posible. Y que va a merecer la pena.

La idea es presentar todas la novedades, el posible equipo de redacción y las nuevas secciones y espacios en una fiesta especial a mediados de septiembre en Madrid con todos los amigos de el Mundo de Mañana. En esa fiesta se entregará, a todos los que podáis asistir, las ansiadas recompensas y se estrenará, en exclusiva, alguno de los materiales audiovisuales en los que estamos trabajando. La cosa, de corazón, promete. Estamos trabajando con muchas ganas para que vuestro apoyo vea su fruto y el Mundo de Mañana sea lo que todos esperamos que sea.

Por tanto, a lo largo de este mes de agosto, publicaremos en contadas ocasiones y cuando pase algo gordo. El resto del tiempo, lo dedicaremos al rediseño y la preparación de las novedades. Desde ya mismo queremos daros las gracias por vuestra paciencia y vuestro cariño. Merecerá la pena, seguro.

Prepárense… La cosa se pone interesante…. Nos vemos en nada, ¡no se vayan!

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¡Estrenamos el nuevo buzón de historias!

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La princesa Leia enviando un mensaje de esperanza.

Es la hora. Necesitamos esperanza, necesitamos visibilizar los gestos que, sin salir en las portadas de los medios, están transformando desde ya la realidad. Tenemos que ser conscientes de que el cambio que necesitamos depende de nosotras y nosotros y de nuestra capacidad para organizar la esperanza. Tras los comentarios y sugerencias recibidos a la entrada ‘Solidaridad bajo tierra’, hemos tomado la decisión de crear un nuevo espacio de comunicación entre los lectores y el Mundo de Mañana.

¿Tienes una historia optimista o cargada de esperanza que contar? ¿Has vivido alguna situación en la que un pequeño gesto de esperanza ha cambiado la realidad? ¿Te apetece que la contemos pero te da miedo no saber transmitirla como merece?

Si crees que la mayor denuncia es comunicar la esperanza, tienes historias emocionantes que merece la pena que se conozcan y quieres que les demos forma y las contemos desde el Mundo de Mañana, este es el momento. No dejes de enviarlas por correo electrónico a:

m.a.vazquez22@gmail.com

En breve, comenzaremos a publicar todas las historias que nos vayan llegando. Sólo hay una forma de construir el Mundo de Mañana y es, sin duda, entre tod@s. ¡Muchas gracias!

Veinte toques al balón por una carrera. Contrastes y luchas.

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Genial montaje de mi amigo Javier Fernández digno de ser propuesto como nueva enseña nacional.

Bajo por Preciados después de una agradable tarde en la que he tenido tiempo de atosigarme a libros en La Central y disfrutar de un jugo imbebestible que sabía a verduras. El Sol, especialmente naranja, hace algunos minutos que se ha escondido pero aún nos regala algo de su luz. Es la hora en la que los mirlos cantan y las tiendas en rebajas dan por perdido el día. Casi llegando a Sol, te encuentro. Estás bajo los focos ya encendidos de los falsos soportales de el Corte Inglés. Llevas un pantalón corto negro de algodón y una camiseta blanca de verano de esas que terminan sus hombros y cuello en una suerte de puntilla gruesa que permite ver la piel. Tu melena rubia rizada está recogida en una coleta para evitar el sudor, sudor que empapa tu frente blanca camino de tu cara sonrosada del esfuerzo. En tu boca, una sonrisa imperturbable de alegría, de concentración y quien sabe si también de vergüenza, de timidez ante la exposición pública. Con todo, lo que llama la atención de ti, lo que hace que me fije en tu figura, es que estás dando toques con las rodillas a un balón. Algunos viandantes se detienen para observar tu peculiar ejercicio formando un fugaz círculo que pronto se deshace ante la falta de espectacularidad. Tú no dejas de sonreír. Ahí la tienen, una chica dando toques a un balón de fútbol en mitad de Preciados. Madrid es una ciudad increíble en la que cabe de todo.

Te observo sin detenerme. Estoy a punto de pasar de largo en mi recorrido hacia Sol hasta que mi curiosidad me lleva a fijarme en el cartel que acompaña a la bolsa de tela rosa en la que algunas personas han dejado monedas. No puede ser. No puede ser. Me detengo. Te miro, ahora sí, fijamente, con admiración. Admiro cada toque al balón, cada caída de la pelota, cada recogida y vuelta a empezar. ¿Cuántas horas llevarás así? ¿Cuánto has recaudado ya? ¿Cuántos años debes tener, veinte, veintiuno? Es imposible que sus padres lo sepan. Imposible. Con el alma encogida, un evidente nudo en la garganta y maldiciendo internamente a esta España del infierno me acerco a dejarte unas monedas, las que llevo. Intento sonreírte cuando mi mano pasa al lado del cartel que anuncia tu objetivo: “Pido para estudiar”. En tu intento de darme las gracias, se te escapa el balón y casi me das en la cabeza agachada sobre el suelo. Te disculpas llevándote la mano a la boca. Nos reímos. Te deseo suerte. Sigo caminando hacia Sol, con la cabeza llena de voces y aguantando una lágrima mientras los mirlos dan paso al ruido de la noche madrileña.

A la par, horas después, mientras pienso cómo voy a escribir esto en el blog, se destapa la exclusiva bomba de Pedro Jota. Nuestro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, el notario de Pontevedra, ese que no estaba en política para enriquecerse, recibió aproximadamente 42.000 euros cada año en sobresueldos mientras fue ministro de José María Aznar. Mientras fue ministro, entre otras cosas, de Educación y Cultura. Para muchos hoy la noticia va montada en un pony y toma Lacasitos. Para mí, sin embargo, tiene el rostro de una joven dando toques a un balón para lograr su futuro que, quién sabe, quizá llegue a tener algo que ver con el nuestro.

Vuelvo en 5 minutos.

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Me van a disculpar los lectores de esta página. No tengo más excusa para no haber actualizado estos días que el hecho de que estoy más agotado de lo que pensaba tras la odisea del crowdfunding, como flotando en un vacío de repentina inactividad. Se merecen mi sinceridad, que les ofrezco en este aviso, y que las cosas que se van a hacer, se hagan bien. Como las más próximas son muy importantes (los agradecimientos, alguna sección nueva y el pago de apuestas pendientes), he preferido cerrar unos días para reubicarme y hacerlas con el mimo y el cariño que exigen (y que les quiero dedicar). ¿Les parece bien? Nunca estaré lo suficientemente agradecido por su comprensión e interés.

Pues lo dicho, vuelvo en 5 minutos. Los avisos, en el bar de enfrente. El próximo lunes 1 de julio, el Mundo de Mañana se reinventa con vuestra ayuda. Hasta ahora…

¡Lo hemos logrado!

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Después de 50 días, tras dos vídeos, cinco apuestas, tres correos, siete polos, pocos pelos, un recital on line y miles de chapas, ¡lo hemos logrado! ¡Hemos conseguido alcanzar el objetivo del proyecto de crowdfunding! Parece mentira, pero así es, entre todxs hemos conseguido recaudar el dinero necesario en el plazo acordado para financiar el Mundo de Mañana ¡y ha sobrado tiempo y dinero! Como ya comentaba el viernes por las redes sociales, estoy sobrepasado y sin palabras. No las tenía todas conmigo, pero os tenía a todxs conmigo. 

Ahora comienza una nueva etapa para esta página y para este autor, una etapa marcada por la profesionalidad y por la merecida respuesta ante todos los lectores y, muy especialmente, ante todos los co-financiadores del proyecto. El sentimiento de responsabilidad ante mis mecenas es grande. Hoy, tres días después de un silencio hijo de la celebración, el agotamiento y el más que previsible arrechucho que efectivamente me ha dado tras la tensión vivida (y del que felizmente me recupero con la cara verde en casita), os escribo para daros un primer agradecimiento oficial emocionado (el de verdad, el que quiero dar, llegará este jueves) y para concretar mis deudas.

De acuerdo a lo que prometí en la última Apuesta de la Semana, y que indudablemente habéis ganado, me veo en la obligación de ofreceros:

  • Un vídeo de un servidor de ustedes bailando ‘Moves like Jagger’.
  • Un vídeo de mi gata Gipsy haciendo cosas monas de gatos.
  • Tres fotos extra tres con los dichosos polos en los lugares que os dé la gana y me sugiráis en los comentarios.
  • Una opción abierta a lo que digáis en los comentarios.
  • Un poema personalizado dedicado a las personas que han ayudado en este último empujón.

Ese es el tremendo combo (no lo olvido) que llegará la semana que viene para estrenar el mes y, muy probablemente, a su vez, estrenaremos una nueva sección sorpresa a modo de regalo que me tenía escondida en la manga y de la que quizá tengáis sus primeras noticias mañana miércoles ligadas al Salón de Invitados…

Una vez más, y en espera de las palabras que quiero dedicaros este jueves, gracias. Este hombre de palabra cumplirá con sus apuestas, primero, y con su compromiso adquirido con todos vosotros. No dejéis de preguntar cualquier duda que tengáis con el proceso del crowdfunding ahora que se ha logrado, estaré encantado de responderos. En los próximos meses llegarán el nuevo dominio, las mejoras técnicas, los estrenos de secciones, las recompensas a los mecenas y una maravillosa fiesta de presentación, pero todo eso será otro día. Hoy toca celebrar. Hoy ya es, hoy sigue siendo, aquí y ahora, el Mundo de Mañana.

La fuerza de lo que nos falta. Solidaridad bajo tierra.

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Cuento, por lo que me removió y porque llevo pensando en ello desde hace una semana, una anécdota breve que me sucedió el otro día en el metro. No sea más que porque pueda aprovecharles a ustedes o descolocarles del mismo modo:

El metro. Caras al suelo y silencio de más de medianoche. Quedan pocos minutos para el cierre y los vagones se llenan de personas que vuelven de trabajar, alguna pareja imposible y personajes perdidos en medio del tiempo. Casi siempre que recorro Madrid de oeste a este entre semana me dan estas horas. Recorta el silencio sin avisar y de forma inevitable un hombre que comienza a pedir en voz alta. Piel envejecida y pegada a la calavera, manos gruesas y ásperas, pelo ralo y ropa sucia de hace dos décadas. Arrastra su bolsa de tela y su mirada perdida. “De rodilla se lo pido, ante ustedes y ante Dios”“Pido para comer, pido para comer, pido para comer”“Se lo pido por Dios, se lo pido por Dios, se lo pido por Dios”. Todas las frases tienen la misma entonación. Todas se repiten tres veces. Mi mente, que sabe que no llevo nada, me desnuda la incoherencia de seguir pegado a la pantalla de mi smartphone. No le puedo mirar. No, de rodillas no. Eso nunca. No puedo. “¡Levántate!” Pero mis labios no llegan a despegarse.

El hombre avanza, con el mismo discurso y la misma postura, unos metros más. Al terminar, una mujer caribeña, una de esas que vuelven a estas horas injustas de trabajar, saca de su bolso, envuelto en una bolsa de plástico, lo que parece ser un bocadillo de casi una barra entera de pan y se lo ofrece. El hombre, agradecido pero con la misma mirada perdida al frente, lo recoge y continúa su vagar a través de los vagones. Le ha dado su cena. “¿Qué más da?”, estará pensando probablemente ella, que continúa como si nada su viaje hasta la siguiente estación. Mi mirada se llena de admiración hacia ella al mismo tiempo que se clava en mi cobardía. Es por eso, por la sensibilidad que me ha despertado el gesto y por tener los ojos clavados en ella, que puedo ver algo más. Algo que aún hoy me da vueltas y me hace pensar. Sentado en frente de ella, un hombre, inquieto en su asiento, probablemente con sentimientos muy parecidos a los míos, no aguanta más y expresa en alto lo que le martillea en su cabeza: “¡Es que no puede ser! ¡Me niego!”. Sobresaltado, centro mi atención en él. Abre su mochila, también de trabajar, e impulsivamente y sin tiempo para la reacción de nadie, saca un bocadillo, lo parte por la mitad y se lo ofrece a la mujer. “¡Usted no se queda sin cenar hoy!” La protagonista, muerta de vergüenza y con esa risa que sólo saben tener los nacidos en países bañados por el Caribe, intenta devolvérselo diciendo que da igual, que de verdad, que no pasa nada. “¡Usted ha hecho lo que cualquiera de nosotros deberíamos haber hecho y no se queda sin cenar, no hay más discusión!” La mujer, aún riéndose y resistiéndose un poco, lo recoge. “¡Vaya! ¡Pero si es de jamón! El mío sólo era…”. Llegamos a Sol (ahora la infame vodafone Sol) y bajan juntos.

Solidaridad entre los olvidados. Solidaridad que mueve a solidaridad. Solidaridad que despierta la conciencia de la fuerza de lo que nos falta. Solidaridad bajo tierra.

Mourinho, Ikea, Mercedes Milá, los expulsados de Gran Hermano y la madre que los parió.

553813_454799984582106_1458992804_nEn esta España de los atentados diarios a los Derechos Humanos ya tenemos al primer muerto por haberle sido negada la atención sanitaria. Se llama Alpha Pam, es senegalés y murió en Mallorca de tuberculosis. No le trataron por no tener tarjeta sanitaria. No tenía tarjeta sanitaria por ser extranjero. Lo explica fenomenal y con una extensa relación de datos Pintiparada aquí. Este recorte humano por el bien de nuestra economía y del Estado del bienestar pesa ya sobre nuestra conciencia. No hemos recortado un sólo céntimo de rescate a la banca o de la fabricación de armas, hemos recortado la vida de Alpha Pam. Así es como España sale de la crisis. Por la puerta grande y con dos orejas, como nos enseña nuestra cultura de festividad en la muerte y en la sangre.

En esta España del enriquecimiento a costa de los Derechos Humanos ya tenemos una fábrica con cientos de trabajadores/esclavos muertos en Bangladesh. Van, por ahora 622, una cifra de vidas que, de haber sido occidentales, supondrían una de las más grandes tragedias de la Humanidad en las últimas décadas pero que al ser “simplemente” de Bangladesh pasarán al olvido como parte de la balanza de costes de nuestro sistema. Pero resulta, sin embargo, que no nos podemos olvidar porque, en esa fábrica de los 622 muertos, se trabajaba en condiciones infrahumanas para marcas españolas tan conocidas como Mango y El Corte Inglés. No puede ser que no pase nada. No puede ser que nadie vaya a decir nada.

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Ruinas de la fábrica de Bangladesh.

428493_560480607335883_556735702_nPara rematar el inicio de la semana, y saliéndonos un poco de nuestras fronteras, llega la noticia de que el rinoceronte negro se ha extinguido. Esto, que ciertamente trata de un animal en el que no había reparado ni había sentido una especial sintonía con él en mi vida, me deja hecho polvo y avergonzado como especie. Más cuando la información se completa con el dato de que el último ejemplar de esta contundente y solemne familia de animales ha muerto abatido por los disparos de un cazador furtivo. Y será la cosa de enfrentarme a imposibles o el vacío que deja la propia imposibilidad del retorno (ya nunca más este animal vivo), pero me siento habiendo cometido un gran fallo como parte de la Humanidad.

Sin embargo, este post cabreado no estaría del todo justificado (ni su titular) de no ser porque, a pesar de todo lo dicho, la noticia del día en medios y redes y lo que se lleva todos los trending topics desde ayer es que Mourinho (un entrenador de fútbol) estuvo comprando en IKEA. Así es, amigos y lectores de esta bitácora, todos los ojos de los habitantes de esta piel de toro maltrecha puestos en la supuesta compra de un señor en una tienda de muebles (al parecer, cajas, cinta aislante y todo ello “muy serio y hablando en portugués”). ¡Viva España! ¡Viva Maura!Ikea Lo peor de todo es que la noticia no consiste en que este cabrón comprará en domingo, día de las madres para más inri, no. El meollo de la cuestión no consiste en que este tipo, como tantos otros tipos, haga uso de los injustos horarios laborales impuestos en su día por doña Esperanza Aguirre que permiten trabajar en domingo y deshacer lo poquito de conciliación familiar que nos quedaba. La noticia es, simple y llanamente, que un portugués fue a comprar a Ikea unas cajas. Esto deja a la noticia del fin de semana que hablaba de las conspiraciones de Mercedes Milá y las grandes marcas para echar a una pobre concursante cuyo único delito era tener la misma ausencia de materia gris que sus compañeros a la altura de una exclusiva mundial. Casi justifica y ayuda a entender, viendo el nivel de prioridades, que las masas se estén uniendo para clamar justicia, boicotear a la pantalla amiga y exigir a Vasile, con campañas on line, manifestaciones y artículos, que vuelva la pobre concursante vilipendiada a Gran Hermano.

Y, mientras, Mariano en su sofá encendiéndose un puro y diciendo para sus adentros: “qué fácil esh gobernar Eshpaña”.

La bohemia era esto.

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“Yo me salvé del desastre renunciando al goce de hacer versos.” -‘Luces de bohemia’, Valle-Inclán-

 

valle_tengo-el-honor-de-no-ser-académico-723x1024La bohemia no era vivir en un ático en el barrio de Las Letras con una ventana que miraba al Sur. No era tampoco salir, quemar la noche, reflejar mi rostro borroso en mil cristales de mil escaparates a la luz de las farolas, como no lo era tampoco deambular entre versos, tinta y tantas mujeres. La bohemia no era llevar la sección de cultura de un periódico en Madrid, estar a la vez en todos los eventos, rodearme de escritores, poetisas, cocineros, escultores, periodistas y actrices, latir al mismo ritmo de la ciudad por las mismas venas y con la misma sangre. No, no consistía en esto la bohemia. No era, aunque lo pareciese, conspirar para cambiar el mundo en la barra desgastada de un tugurio de verjas cerradas, escuchar villancicos en garitos ocultos adornados por neones verdes y rosas, emocionarse cada noche con las mismas canciones frente al mismo piano y las mismas voces añejas. La búsqueda del hada verde en distintas latitudes y fronteras no era tampoco la bohemia.  La bohemia no era, en fin, la vida luminosa del que busca la bohemia en un tres cuartos y una larga bufanda granate. La bohemia del Madrid bohemio del Callejón del Gato, las Cuevas del Sésamo y las guiris, la de los bares siempre abiertos y las rondas en bucle, la de compinches y versos y sueños. No. La bohemia no era eso.

vilbopomLa bohemia era vivir en un piso angosto con goteras y humedades en Vallecas donde no puedes dar cuatro pasos seguidos y que por toda referencia literaria tiene el haber sido construído en 1927. La bohemia era no conseguir publicar cuatro malas crónicas por el Buey Apis de turno para poder ganar al menos veinte duros, malvender mis libros por tres cochinas pesetas, empeñar el abrigo, pasar frío. Era, y no me había dado cuenta, ser consciente de que “las letras no dan para comer. ¡Las letras son colorín, pingajo y hambre!“, gritar en las entrañas que “en España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser sinvergüenza“,  luchar por mantener tus principios entre plato y plato de arroz. La bohemia era no resignarse, seguir llamándome pueblo a pesar de lo que opinen mis buenos amigos modernos, compañeros leales y clientes de buñolerías que ya sólo puedo mirar desde fuera. En esta España que tenemos hoy de hace cien años, la bohemia era contemplar con estupor cómo la polícia, “trope épico, soldados romanos, sombras de guardias“, revienta al pueblo, rompe los cristales de los humildes, genera drama en las calles. Era acabar en el calabozo por decir verdades y tener talento, querer instalar la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol, gritar ¡Muera Maura! a pleno pulmón. Encontrarse con viejos conocidos que ahora son ministros, recalar en el café donde te invite a una copa un admirable amigo artista al que el éxito y los laureles le han sido generosos, comprobar cómo de cercanas están las miradas de cariño y admiración con las miradas de compasión; todo esto, y yo no lo sabía, todo esto era la bohemia.

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Abrir una vez más ‘Luces de bohemia’. Mirar a este Madrid absurdo, brillante y hambriento. Comprender. La bohemia era esto.

¡Muera Maura!

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La cita del mes

"No hay nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo".

-Víctor Hugo-

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